Viaje al Páramo
January 27th, 2007
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Después de un madrugón importante para tratarse del día del Señor, recogí a Minke en la Cuesta de San Vicente y salimos camino de la A-6. El objetivo de la mañana era visitar “El Páramo”. Esa inmensa masa de tierra sin apenas accidentes que compone la mayor parte de la mítica Castilla. La ocasión nos obligaba a elegir carreteras secundarias y la primera fue la que sube el puerto de Guadarrama. Abandonada la provincia de Madrid, Segovia nos recibía con un mar de niebla a nuestros pies y un peligroso descenso. La escarcha parecía crepitar sobre los campos con los primeros rayos del sol que ya traen algo de calor, en la radio del Golfillo sonaba Kiko Veneno, y la conversación pasaba continuamente de la literatura al fútbol-7 y a las aventuras de la última semana.
Al llegar a Adanero nos vimos obligados a abandonar la antigua N-VI, que no nos parecía lo suficientemente secundaria para nuestro propósito. Seguimos dirección Olmedo, cuyo trayecto ya dibujaba los rasgos fundamentales del Páramo. Las inmensas llanuras de la meseta se ven desnudas en esta época del año, grises, descoloridas, sin centeno ni trigo que crezca sobre ellas. Pequeños pinares aislados en medio de la llanura, los remolques de los tractores en mitad de cualquier camino. Las cepas que manan el Ribera se hallaban desoladas a ambos lados de la carretera. Parece mentira que de tales tueros vayan a salir tales uvas. De una punta a otra del horizonte se desplazaban las nubes difusas de aquella mañana gris.
Esta carretera tampoco era lo suficientemente secundaria así que elegimos un desvío al azar a ver a dónde nos llevaba. En cuanto nos decidimos por uno resulta que apuntaba hacia el castillo de Coca (Segovia) y hacia allí nos dirigimos. Atravesamos los pequeños pueblos por los que pasaba la carretera. No se veía ni un alma a ningún lado de la calle. Las enormes puertas correderas de los corrales permanecían cerradas. Una inmensa quietud que estresaría al mayor de los ascéticos.
A la vuelta de una curva nos encontramos el castillo en toda su magnitud y su ladrillismo. Estaba cerrado al público, pero nos entretuvimos un rato mirando sus almenas, el foso que lo protegió en su día, y sus espacios inútiles, como una puerta en mitad de una pared que da directamente al vacío, o una repisa en mitad de un arco en la muralla que no tiene acceso por ninguna parte. Cosas curiosas, ya ven ustedes con qué poca cosa se entretiene uno. Le dimos una vuelta al castillo, nos tomamos un café en uno de los bares del pueblo y salimos pitando hacia Valladolid. Ya nos empezaba a sonar el estómago….
Y es que el motivo principal de este viaje no era otro que cumplir la promesa que habíamos hecho el verano pasado, en uno de los días que pasé en Madrid en medio de mis vacaciones. Cuando me reuní con Minke, lo primero que me dijo fue: “Notición, Svenska está embarazada”. La llamé inmediatamente y en cuanto dije “Hola” me contestó, “Has estado hablando con Minke, ¿no?”. Bueno, pues le prometimos que antes de que trajera al mundo a su bebé iríamos a verla. Cabe decir aquí, que Svenska es la primera de mis amigas íntimas que va a ser mamá. Y me ha contado muchas cosas que me han emocionado mucho a lo largo de todos estos meses.
Algunos meses (y varios kilos para nuestra amiga) más tarde empezamos a concretar la cita. Minke impuso una nueva condición en la negociación para la visita. Pedía que Chema nos hiciera un cocido. Al parecer ya lo había probado una vez en aquella mesa y su recuerdo permanecía intacto. A mí no hubo que luchar mucho por convencerme, dame pan y llámame perro. En honor a Svenska hemos de decir que no tardó ni diez segundos en ceder a nuestras presiones vía messenger. Sólo hizo una precisión: en casa el cocido lo hace Beni y no Chema. Un detalle por el cual, evidentemente no íbamos a discutir.
A la hora convenida aparecimos en casa y allí nos esperaban Svenska, Chinasky, Chema, Beni y PonnyFun, con cara de un domingo por la mañana cualquiera…. (if you know what I mean…)
Nos bajamos a beber un caldo de la tierra mientras nos actualizamos el currículum de los últimos meses. ¿Cuándo fue la última? El cumple de Svenska ¿no? Bueno, que había mucho que contar. Sin embargo nos acercábamos ya a las dos de la tarde y en Pucela no ponen pincho con los vinos. Lo cual nos recordó lo que nos esperaba al volver a subir al segundo piso (ñaaaammm, ñam, ñam).
Cuando a uno le tratan como si estuviera en su propia casa no hacen falta muchos preámbulos. Chema casi no nos deja ni poner la mesa, pero en cuanto estuvo todo en su sitio y Beni nos invitó a sentarse cada uno donde quiera (tú ahí, tú allí, y tú aquí no te sientes que me pongo yo…) se dirigió a la cocina y apareció con un tremendo perolo de sopa. El vino era cosecha propia de Chema. No recuerdo si era el Vi-de-Vi (Vino de Viloria) o el Chema Sicilia. Lo que sí sé, y comprobé reiteradas veces, es que estaba delicioso. La sopa estaba calentita y un poco picante, de esas que te preparan el estómago para lo que llega a continuación.
[Inciso: Estoy escribiendo en el asiento de un avión, empotrado entre dos gorilas. Lo estoy recordando y ya empiezo a salivar como el perro de Paulov y lo único que tengo a mano para calmar la sensación son los sándwiches mierdosos de Iberia. ¿Por qué me torturo a mi mismo de esta forma tan ridícula?].
Cuando vimos a Chema aparecer de nuevo desde la cocina con aquella fuente que rebosaba garbanzos, chorizo cocido, espinazo, morcilla, hebra (es como se le llama en El Bierzo, en Pucela no lo sé), tocino, y un largo etcétera de carnes de cerdo varias, no pudimos más que dedicarle un “ooooohhhhhh”. Del “oh” pasamos rápidamente al “hmmmmm” una vez los alimentos iban pasando del plato al gaznate.
[Otro inciso: interrumpo la narración del segundo plato porque me empiezan a sonar las tripas]
La sorpresa de Beni eran unas natillas caseras que con un poco de canela estaban de muerte. Minke dejó la mitad en la taza ante los aplausos de Chema: “¡¡¡hemos conseguido llenarlo!!!”. Yo vi esa taza mediada, y como me recordaría el gorililla Buach… se me empezaron a rajar los cristales de las gafas. Esas natillas no pueden quedar ahí.
Después del café, la grappa italiana y recogida la mesa, se podrán ustedes imaginar lo que vino después,¿verdad? Pues toda la tarde tiraos en el sofá. Hablando más bien poco y de movernos incluso menos. El barrigón de Svenska es insuperable, aunque esa tarde nos acercamos todos un poco. Tuve ocasión de pegarle la oreja al ombligo y sentir alguna de las pataditas de Carla… que es cierto, las da.
Chinasky apareció de nuevo con su tocadiscos portátil y empezó a pincharnos vinilos durante toda la tarde. Allí seguíamos dándole a la sin hueso practicando uno de nuestros deportes favoritos: rajar. Y así se nos fue pasando la tarde, haciendo la digestión en gratísima compañía, escuchando buena música y celebrando la vida en general.
Lástima que el tiempo pase tan rápido cuando lo estás pasando tan bien. Llegó la hora de irse y Minke, Chinasky y el que hacía de chófer tuvimos que partir. Ya de vuelta a Madrid, Chinasky nos dijo que Chema y Beni habían empezado a preparar el cocido el sábado. Para desgrasar la carne y que reposara y acabar de hacerla el día siguiente. Ellos no nos dijeron nada de eso. Como ustedes podrán comprender, lo del cocido era sólo una broma (bueno, por parte de Minke no lo sé… jeje). No es que no esperara esa hospitalidad, es que aún después de haberla recibido sigo alucinando.
Amiga Svenska, os habéis puesto el listón muy alto. Dentro de un par de meses volveremos a visitarte para coger a Carla brazos. ¿qué va a ser entonces de nosotros? Un abrazo muy fuerte para Beni y para Chema que son unos soles de padres igual que dentro de nada lo vais a ser Chinasky y tú.
¿La inspiración? Ahh! ¡Creo que al final sí que la encontramos!
Entry Filed under: Cronicas de viaje, Cuaderno de bitacora



3 Comments Add your own
1. svenska | January 29th, 2007 at 12:31 pm
A mi me encanta que me vengais a ver, y qué menos que un hermoso cocido en familia. La proxima vez con un miembro mas… aunque ella no coma cocido, se tendra que conformar con leche de mama!!!
Y ahora cada vez que oiga la palabra “PARAMO” me acordare de vosotros!!!!
Muchos besos.
2. svenska | January 29th, 2007 at 12:32 pm
Por cierto, la historia de las botas de cowboy nos llego al alma!!!! jajajajaja!!!!
3. Joe | January 29th, 2007 at 2:05 pm
Que bueno lo de las botas! jajajaja
Eso se lo dejo al Mink, que lo narre en alguno de sus relatos!
Mil besos guapisima!!
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