Posted in May 6, 2007 ¬ 2:17 amh.Joe
DÃa 4. Fez-Merzouga. 510 km.
Un Road Trip al desierto.
Caminante son tus huellas
el camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar
Sarajayne y yo nos levantamos creyendo haber soñado la misma pesadilla. Unos extraños espÃritus flotaban por nuestra estancia del palacio en forma de voces y cánticos. Ya despiertos convenimos en que no habÃa sido una pesadilla. A eso de las cinco de la mañana el muecÃn de la cercana mezquita habÃa comenzado el llamamiento a la primera oración del dÃa, las demás mezquitas se iban haciendo eco, pero se oÃan realmente cerca, casi dentro de nuestros oÃdos.
Comenzaba el cuarto dÃa y nos esperaba la jornada con más horas de carretera de todo el viaje. El objetivo era llegar al hotel Yasmina, cerca de las dunas de Merzouga, una lengua de arena que anticipa el desierto del Sahara. Este hotel nos habÃa sido recomendado por Elena de Paz, y habÃamos hecho una especie de reserva vÃa telefónica. No habÃa tiempo que perder asà que nos despedimos rápidamente de todo el grupo y salimos en busca del golfillo.
Justo enfrente de donde habÃamos aparcado el dÃa anterior habÃa una tienda. Una de esas tiendas estilo al “ultramarinos” de toda la vida que ya casi ha desaparecido en España. En Marruecos las hay a miles. Compramos dos hogacinas de pan, unos quesitos, yogur lÃquido, unos bollos de chocolate, un litro de leche, zumo y algunos otros vÃveres que nos sirvieran para el desayuno y la comida del dÃa. Total 39 DH, menos de 4 euros. Saliendo de Fez paramos en una cafeterÃa de la ciudad nueva para chutarnos un café antes de acometer el largo viaje que nos esperaba.
Este era uno de los dÃas que se nos planteaba más complicado. Eran muchos kilómetros por un terreno totalmente desconocido. No sabÃamos si serÃamos capaces de completar el plan, que estaba lleno de incertidumbres, por eso decidimos salir tan pronto. Del éxito de esta jornada dependÃa básicamente que pudieramos continuar con el plan inicial o no. Confieso que el desierto siempre me ha atraÃdo. Me produce una idea de inmensidad a la que no me puedo resistir. Al mismo tiempo es algo que parece, al menos a priori, totalmente remoto. Al final no es tan difÃcil llegar, pero para eso hay que ir primero, claro.
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Posted in April 26, 2007 ¬ 7:45 amh.Joe
DÃa 3. Fez. 4 km.
Un viaje a la Edad Media
El centro del universo es, sin duda,
un lugar maravilloso excavado en la roca
llamado Fraggle Rock.
La medina de Fez es uno de los lugares más fascinantes, misteriosos e impactantes para todos los sentidos que puede tener Marruecos. Su laberinto de calles, que en ocasiones no superan los dos metros de ancho, alberga edificios adosados unos a otros, pasadizos, puertas que acceden a viviendas, tiendas de todo tipo de artilugios para el menaje del hogar, barberÃas, teterÃas… No hay nada que no se pueda comprar o vender en la medina. Si te atreves a conocer un poco este entorno habrás de recorrer sus calles. Y antes de que te entren las dudas te lo haremos saber: te vas a perder.
Recorrer la medina te hace sentirte como un pequeño fragel. Es un mundo mágico y misterioso que es principio y fin en si mismo. Parece que pudiera existir apartado del resto del mundo que conocemos, en una dimensión paralela. Has de tener el arrojo de convertirte en un explorador para recorrer todos sus túneles y jugártela a desaparecer en su laberinto. En la mayorÃa de su recorrido ni si quiera podrás ver la luz del sol. No hay por qué temer: siempre aparecerá alguno de los miles de curris que habitan el lugar y lo conocen palmo a palmo. A cambio de unos dirhams te harán de guÃa si asà lo requieres, o simplemente te sacarán del berenjenal en el que te has metido. Sarajayne y Joe, cual Lucy y Gobo, nos adentramos a descubrirlo.
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Posted in April 18, 2007 ¬ 1:22 pmh.Joe
DÃa 2. Algeciras – Fez. 324 km.
La otra orilla.
a lo lejos se ve la otra orilla.
no me haré viejo sin ver la otra orilla. Amén.
y allà todo brilla
y allà todo encaja bien.
En esta orilla no hacÃa pie.
Son sólo 14 kilómetros. Un sólo paseo de 14 kilómetros por encima de las aguas que unen al Atlántico y al Mediterráneo y dejarás de estar en Europa para estar en Ãfrica. En todos los sentidos. Este brazo de agua es la frontera que soporta una mayor desigualdad económica a sus lados en todo el mundo. De ahà que hasta que el gobierno marroquà pusiera seriamente a sus gendarmes a patrullar la costa, ésta se llenara de pateras con seres humanos tan desesperados como para subirse a ellas en busca de un futuro más que incierto en la “próspera” Europa. Cuesta imaginar cómo desde España podemos sentir tan lejos una tierra que está tan cerca y que sea tan desconocido y despreciado un paÃs que tanto tiene que ver con nosotros. Catorce kilómetros. Lo que hay entre Noceda y Toreno, entre El Barco de Valdeorras y La Rúa, la distancia entre las salidas de O’Donnell y el Vicente Calderón en la M-30. No sé si cuando Hércules separó esos dos pedazos de tierra sabÃa que miles de años después el abismo que los separarÃa irÃa mucho más allá de su dimensión geográfica.
El barco
Antes de que Lorenzo asomara sobre el horizonte ya estábamos degustando el desayuno guiri sabor plástico del hotel Reina Cristina con huevos, beicon y toda la pesca. Acto seguido bajamos de nuevo al puerto, esta vez buscando los embarcaderos donde pusiera “Ceuta“. No llevábamos billete, asà que hubo que comprarlos allà mismo. Es difÃcil comprender cómo funciona esto de los ferris. Hay cincuenta páginas web donde comprar los billetes, cada dos pueblos de las provincias de Málaga y Cádiz hay alguna ventanilla donde también los puedes comprar. En el puerto hay oficinas de las diferentes compañÃas. Tú luego te compras un billete en cualquiera de ellas y parece que te acabas subiendo al primer barco disponible que salga. El caso es que conseguimos pasaje para los dos y el coche por 145 eurillos en el barco que salÃa a las 8.30h. En la cola para subir al barco habÃa sobre todo 4.x4. La mayorÃa parecÃan llevar el mismo destino que nosotros: el desierto. No llegamos a saber si eran viajes organizados o simplemente locos del motor y el rally.
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Posted in April 17, 2007 ¬ 12:39 pmh.Joe
Entre los dÃas 30 de marzo y 9 de abril de 2007 tuve la grandÃsima fortuna de disfrutar de un viaje por Marruecos, nuestro paÃs vecino, tan cercano como olvidado y desconocido. Es mi segundo viaje a Marruecos y seguro que no va a ser el último.
Esta vez, tuve además la inmensa suerte de compartir la experiencia con Sarajayne, una compañera de viaje sin igual. Desde que ha aparecido en mi vida cada dÃa es una verdadera aventura, pero los diez dÃas y 3704 km que recorrimos desde la Torre Picasso hasta el parque del Planetario no tienen comparación posible.
Durante las largas horas que duraron algunos de los viajes en el Golfillo quien hacÃa de copiloto iba tomando notas de los avatares del dÃa. De esas notas vendrán estas crónicas que escribiremos entre los dos. Las publicaremos por entregas, y en cada una narraremos uno de los dÃas del viaje, que como podrán ver… dan para mucho. Espero que las disfruten.
NOTA: Gracias a Lumy por guardar la puerta de Cueva en esta breve ausencia del eremita. (El miedo guarda la viña, Luiiiiiiiiiiiiiiiiiis).
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ANTECEDENTES.
Los dos habÃamos estado ya en Marruecos anteriormente y a veces hablábamos del paÃs. La idea de volver sobrevolaba nuestras voluntades. Pero por algún extraño motivo que desconocemos una serie de astros comenzaron a alinearse haciendo más que probable un viaje al sur del Estrecho en Semana Santa. Hay quien llama a estos hechos casualidades, pero quizá sólo es una cuestión semántica.
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Posted in March 29, 2007 ¬ 7:23 pmh.Joe
HabÃa pensado que el artÃculo anterior serÃa el último antes de las vacaciones, pero no me resisto a escribir este. Ya llevamos alguna semana de primavera y todavÃa no hemos hablado de ella. No se olviden de disfrutarla. Ahora sÃ, nos vemos a la vuelta.