On the wall
June 2nd, 2006
Ayer, al volver al barrio, en un tramo de pared de ladrillo que hay entre el Kurdistán y la farmacia de la calle Ave María me llamó la atención este dibujo al que le hice una foto:
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La silueta de esos dos hombres me llamó la atención cuando la ví de refilón al pasar. Algo así como cuando oyes tu nombre en la calle y automáticamente miras en la dirección de quien lo pronuncia. Yo he visto esto en algún sitio, me dije…
Me costó unos segundos más identificar a Neal Cassady y Jack Kerouac, en aquella foto que forma parte de la portada de “En el camino” de la edición de Anagrama. Llevo varias semanas en las que Kerouack reparece en
mi vida continuamente. Desde las letras de Sidonie, el amigo al que le debo el haberme prestado el libro en su día, un compi que me dice que es su libro favorito, otro amigo que lo está leyendo en este momento. Empiezo a plantearme que debo releerme el libro y me encuentro con esto. ¿Una señal?
A quien no haya leído todavía En el camino solo le diré que no sabe qué es lo que se está perdiendo. La ilusión que produce revivir aquellas aventuras, las ganas de vivir que me transmitió en su día no se me han pasado todavía, y reaparecen solo con oir nombre de la novela. Este libro fue para mi La Biblia durante mucho tiempo y eso que sólo lo he leído una vez. Hace unos meses, vi el libro sobre la mesita de la habitación de mi gran amigo Buach. Lo cogí, lo acaricié, abrí una página al azar y la leí. Relataba uno de los múltiples viajes kilométricos que Sal Pardise y Dean Moriarty realizaron a lo largo y ancho de los Estados Unidos, y al final del día, viendo atardecer en la carretera Sal reflexionaba: “la vida es una ostra… ¡¡¡y tiene perla!!!”. No pude seguir leyendo… con eso me llegó.
Por la noche descubrí el mismo dibujo en alguna otra pared de Lavapiés y comentándo el asunto con Guti, me llamó la atención sobre la frase, en la que yo apenas había reparado:
“Sólo puede quedar uno”. No me pegaba para nada con Sal y Dean. Resulta que ese mismo es el lema de Los Inmortales.
No sé si llegaremos a encontranos con el artista que nos decora las paredes del barrio para que nos explique esta composición de lugar, o si quizá nuestra propia inspiración nos llevará a descubrir lo que hay detrás del enigma. Pero yo, desde luego que tengo que darle las gracias por haberme despertado tan buen rollo…
Entry Filed under: Cuaderno de bitacora, Reseñas



2 Comments Add your own
1. Tomás | June 2nd, 2006 at 11:33 pm
También viste el libro en mi casa, cuando viniste a Barna y me lo recomendaste. Haber si me animo y lo leo.
2. svenska | June 5th, 2006 at 7:51 am
pues a mi ese libro me lo regolo Minke, fijate tu.
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