Las fosas de Franco
December 19th, 2006
A estas alturas de curso, verguenza ya nos tenia que dar, pero Santiago Macias y yo solo nos conocemos via correo electronico. No solo tiene buenos amigos en Noceda, sino que ahora trabaja con uno de mis mejores amigos.
Me ha costado mi tiempo ponerme a ello, pero gracias a Andrea, que me presto el libro en verano lo empece y termine la semana pasada. Las fosas de Franco. Los republicanos que el dictador dejo en las cunetas. Me parece un libro imprescindible para entender muchas cosas de las que estamos hablando estos dias. Mas que un relato de la brutalidad que existio durante la posguerra civil, es un homenaje a la dignidad de todas aquellas personas que despues de ver como sus seres mas queridos les eran arrancados sin dejarles si quiera un cuerpo que enterrar, han perseverado a lo largo del tiempo en el intento de restaurar su memoria, y denunciar la barbarie que acabo con sus vidas.
Emilio Silva y Santiago Macias son dos de los fundadores de la Asociacion para la Recuperacion de la Memoria Historica.
En la primera parte de libro Emilio narra la historia de su abuelo, Emilio Silva Faba, quien en 1936 fue fusilado y enterrado en Priaranza del Bierzo junto con otras doce personas. Nunca habia empuñado un arma. Era un comerciante de Villafranca del Bierzo afiliado a Izquierda Republicana, el partido de Azaña. Una vez respondio en periodico villafranquino a un articulo publicado previamente por el cacique local. Eso le puso en el punto de mira de los fascistas.
La abuela de Emilio fallecio hace unos años, y Emilio siempre vivio con el pesar de que no pudiera ver cumplido su sueño: que sus huesos descansaran algun dia al lado del hombre al que tanto quiso 60 años atras, y que una noche las pistolas se llevaron para siempre. Por eso comenzo un trabajo de investigacion, al que poco a poco se fueron sumando profesionales de primer orden totalmente necesarios para esta ingente tarea: arqueologos, medicos forenses, especialistas en ADN, documentalistas e investigadores desinteresados que pasen horas y horas en los archivos militares para concer donde se detuvo a quien, con quien estaba, como se le podria identificar.
Asi fue como surgio la Asociacion para la Recuperacion de la Memoria Historica, en aquella fosa de Priaranza del Bierzo donde Emilio consiguio por fin recuperar los restos de su abuelo, para que descansaran por fin “en paz”, al lado de su mujer.
En la segunda parte del libro, Santiago describe 17 situaciones (una por comunidad autonoma) de personas, por decirlo de algun modo suave, enterradas fuera de los cementerios. En una labor de documentacion que le debe de haber llevado horas y horas a lo largo y ancho del pais, describe con precision lugares donde hay personas enterradas despues de ser asesinadas a sangre fria. Cuales fueron sus historias, y quienes les estan buscando todavia. Me ha gustado esa aproximacion a las historias, pues salpican a toda la geografia española, al igual que los 30.000 muertos que aun esperan una digna sepultura.
El pasado viernes, casualidades de la vida, estuve viendo la tele en casa de Guti y en La 2 pasaron un reportaje sobre algunos de los hechos narrados en el libro (año 2002). Era la historia de Isabel Gonzalez y Asuncion Alvarez (de 84 y 87 años respectivamente), que buscaban los restos de sus hermanos y cuñados en una fosa comun, al lado de una carretera, cerca de Piedrafita de Babia (Leon). Parte de lo que cuenta el reportaje ya lo sabia por el libro, pero nada comparable con la emocion que te produce ver a leer a Asuncion ante un Circulo de Bellas Artes de Madrid abarrotado de periodistas, entrecortada por sus propias lagrimas, pedir al gobierno de nuestro pais, que restaure la memoria de todos aquellos, que como sus dos hermanos, despues de ser asesinados, aun permanecen enterrados en una cuneta como si fueran animales.
La nueva ley de la que ya hemos hablado en La Cueva, no les facilita ni a Isabel ni a Asuncion ni a las miles de familias en todo el pais recursos tecnicos ni economicos para recuperar los restos de sus seres queridos. En su caso, el juzgado de Villablino acepto a tramite la peticion de hacer una prueba de ADN a los restos hayados (que por cierto, dio resultado negativo, para la desolacion de ambas mujeres). En el resto de los casos, lo mas probable es que estos familiares tengan que costearse todo el proceso. Hay arqueologos y forenses que se pasan sus fines de semana dedicados a estos trabajos sin cobrar un solo euro. ?No puede hacerse el Estado cargo de esta minima reparacion a las familias? Hemos intentado juzgar a Pinochet y a Bin Laden, pero no podemos hacer justicia con nuestros propios muertos.
Alguno me dira que son cosas que pasan en una guerra. Y en algun caso hasta pudiera tener razon. Pero hay unos muertos que fueron desenterrados y honrados como heroes, subidos a la categoria de martires de la Cruzada Nacional, sus viudas cobraron sus pensiones, etc… y hay otros que llevan 70 años esperando esa reparacion. Por si eso no fuera suficiente, muchos de los muertos de los que estamos hablando, fueron asesinados despues de que la guerra terminara, despues de haber tenido que huir al monte porque un encuentro con las fuerzas de seguiridad hubiera significado su muerte, despues de haber sufrido la represion de un regimen despotico y cruel, que nego los mas elementales derechos humanos a mas de la mitad de sus ciudadanos.
Yo nunca he vivido una guerra ni un regimen represivo. Y me alegro de no saber el miedo que debio sentir Emilio Silva Faba, con el cañon de una pistola apuntandole a la cabeza en una huerta de Priaranza del Bierzo. Pero fueron hombres como el los que nos permiten vivir en un regimen de libertades publicas. Nunca abandonemos la memoria de todos estos hombres y mujeres.
Gracias a Santiago y a Emilio, por despertar nuestras aletargadas conciencias.


1 Comment Add your own
1. andrea catarino | December 19th, 2006 at 5:38 pm
Gracias.
Te doy las gracias en mi nombre y stoy segura que en el de muchos otros.
Hay un pequeña errata en esta magnifica recensión que has hecho. La que hablaba ante un auditorio abarrotado era Isabel, natural junto con asunción del pueblo de Palacios de Sil.
Tuve ocasión El año pasado por estas fechas de conocer y pasar varias tardes con Isabel aquí en Salamanca y me contó de primera mano lo que vivió durante la guerra civil y el posterior exilio y lo que tenía planeado hacer ahora, ya que participaba de manera muy activa en ciertos planes de la Asociación.
Desgraciadamente lo que no pudo Franco ni el exilio lo pudo un cáncer este verano, que llevó a Isabel, estoy segura, donde estaba su hermano.
Hubo algo que me pidio Isabel en más de una ocasión y que voy a contar aquí. A mí el tema de la guerra Civil me apasiona, quizas demasiado puesto que en alguna que otra ocasión me ha metido en un lío,.Isabel lo sabía y decía admirarme porque me gustaba leer, escuchar y preguntar sobre el tema. No quiero decir que yo sea una experta ni mucho menos, para eso stan los historiadores, yo soy una simple aficionada de 20 años. Lo que vengo a decir con ésto es que me pedía que intentará hacer saber lo que yo conocia a gente como yo, gente que nos hemos críado en un país demócrata, con derechos y y libertades universales, y que les hiciera saber que un día, no hace mucho, hubo gente que luchó, perdió y nos dejó como herencia todo lo que hoy día tenemos, esos derechos de primera y segunda generación a los que no les damos un mínimo aprecio pero que han costado tantas y tantas vidas y lágrimas.
SALUD Y REPÚBLICA
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