La batalla por llegar al trabajo.
La frecuencia de publicación de artÃculos en esta bitácora ha descendido notablemente en las últimas semanas, y eso es debido, fundamentalmente a que estoy hasta las cejas de trabajo. Obligación antes que devoción… que le vamos hacer.
Y precisamente en torno al trabajo es acerca de lo que yo quiero disertar en el dÃa de hoy. Concretamente acerca de la localización del lugar de trabajo. Mi compañÃa tiene oficinas en tres lugares distintos de Madrid. Una pequeña en el centro (relativamente cerca de donde vivo yo) y otra pegada a la M-30 y otra bastante más allá, en el medio de la nada. En un parque empresarial de reciente construcción donde poco a poco van llegando más empresas. Casi nunca he de ir a la oficina del centro (me llevarÃa unos 20 minutos en transporte público). A las otras dos me cuesta llegar, respectivamente 40 y 50 minutos.
Pero llegar a ésta última es especialmente duro: dos metros y un autobús. Todos ellos hasta las patas de gente. Lo peor de todo es que en el lugar donde puedes coger el bus lo cogen las otras cincuenta mil personas que también trabajan en ese parque y aquello es un auténtico caos de autobuses que paran y salen, filas desordenadas, empujones, malentendidos con las rutas de los autobuses y para colmo (como no) la zona está en obras…
Aquel viernes me tocó ir allà para un curso. Y si a todo lo anterior le sumamos que estaba lloviendo a cántaros y que yo llevaba la maleta para irme más tarde a Noceda… pues ya tienes garantizado el cabreo a las siete y media de la mañana.
Cuando por fin consigues llegar sueltas tu primer “uff†de la mañana. Y entonces te encuentras en ese edificio de diseño supermoderno te das cuenta de que aparte de otros diez o doce edificios idénticos y un centro comercial muy cutre al otro lado de la autopista allà no hay absolutamente nada. Sólo un descamapado con alguna pequeña urbanización de chalets alrededor. No hay sitio para aparcar y el único parking disponible cuesta la friolera de 70 euros al mes. Los bares para comer allà tienen menú del dÃa por 11 euros y la comida es totalmente insÃpida. Hay un par de cafeterÃas donde un café con leche cuesta 1.80 euros y tardan 10 minutos en servÃrtelo. La lista de abusos podrÃa continuar. Es normal. Todos esos negocios tienen un montón de clientela garantizada y muy pero que muy poca competencia.
Madrid es un caos de por sÃ. Eso ya lo sabemos todos. Pero ese caos aumenta considerablemente cuando alguien decide poner a trabajar a esa cantidad de personas en un lugar donde las infraestructuras para acceder a él no están en absoluto preparadas. El motivo es evidente: se hicieron ahà las oficinas porque los terrenos eran más baratos. La consecuencia también lo es: “chavales… id a trabajar como podáisâ€.
Me parece fenomenal que nuestras empresas se forren a costa de nuestro trabajo. Ya sé que protestar contra esa lógica capitalista es inútil. Pero por lo menos podrÃan tener la decencia de tratarnos como personas y no como cabezas de ganado que pueden mover de unos pastos a otros sin que si quiera protesten.
Aunque también pienso que esta protesta es un poco inútil, pues no es mi compañÃa la única que esta haciendo esto. En el Paseo de La Castellana en Madrid se ven un montón de carteles de “oficina en alquilerâ€. Casi todas las empresas se están yendo fuera donde los alquileres son más baratos. Ellos ganan más. Nosotros lo mismo. Y si eres jefe puedes llegar a trabajar a las 10h y evitarte, por tanto el atasco. Los 70 euros de parking te los pagará la empresa por lo que no tienes que preocuparte. Asà que… ¿cuál es el problema?
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El parking de la estación de Zaragoza tiene 3 plantas, 2 de ellas abandonadas desde su construcción (hace 2 años) y vacias, la que está abierta (con goterones y semivacia tambien) cuesta 50 euros el bono de 12 horas y 70 euros las 24h, da igual si trabajas allà o no, asà que te jodes y pagas o aparcas a tomar por culo y cruzas los dedos para que ningún colgao te rompa la luna. Como ves los abusos también se globalizan.
Por cierto tu comment del magosto me ha traido gratos recuerdos de la infancia.
supongo que ir en bici seria peor que un intento de suicidio, supongo..