Kilómetros de vuelta

June 7th, 2007

Dia 9 . Essaouira - Asilah. 650 Km.
Hay días de carretera que no tienen tanta gracia.

El hombre viene, el hombre se va
Ruta Babylon… por la carretera
La suerte viene, la suerte se va
Por la frontera
El hombre viene, el hombre se va
Sin más razón
El hombre viene, el hombre se va
Cuando volverá
Por la carretera…

Manu Chao.

Essaouira

Nos despertamos en nuestra casita de Essaouira con el ruido de los siete magníficos haciendo las maletas. No era suficiente tener que soportar la tremenda resaca, además había que madrugar. Era demasiado pronto y allí se estaba demasiado bien. Pero no quedaba otra que levantar el ancla.

Cuando conseguimos recoger nuestras cosas los demás ya se habían ido. Con nuestra mochila al hombro salimos a ver la muralla por última vez, y allí me hice con un pequeño cuadro para la colección. Era tan pronto que encontramos la ciudad casi dormida del todo todavía. Nos acercamos a la plaza grande que queda en frente del puerto para sentarnos en una de las terrazas a desayunar. 30 DH por un desayuno completo incluyendo omelettes con queso. ñam, ñam… más madera para a caldera que falta le hace. ¡Que empanamiento! La perspectiva de horas metidos en el coche tampoco es que nos anime demasiado.

Nos quedaban pendientes un par de compras que Sarajayne aprovechó para hacer mientras yo pasaba de nuevo por la barbería. El afeitador de esta vez era el hijo del barbero que no demostraba la destreza de su padre todavía. No me rebanó el pescuezo pero tampoco me dejó fetén. Cuando volvemos a la tienda de Midi para comprar una pulsera se la pagamos a su padre y Sarajayne cree que no se la ha dado. Discutimos un rato hasta que por fin aparece en su bolos. Definitivamente la berza que manejamos hoy es bastante seria.

A las 12h. ya estamos subidos al coche con todas nuestras cosas. En el parking donde estamos un operario está pintando las líneas, otros empleados arreglan una farola. Definitivamente aquí va a venir algiuen importante en breve. Giré la llave en el contacto y entonces sentí por primera vez que este viaje empezaba a terminarse.

Salimos de la ciudad camino de El-Jadida por una carretera bastante estresante. Muchos pueblos, el firme no estaba demasiado firme, bastante tráfico y un paisaje que no dice demasiado. Mirando un poco el mapa de Michelín descubres que esta zona del país no señala ningún punto de interés. Se nota que por aquí no hay mucho turismo. A esta parte llega menos pasta. Todo se ve un poco más destartalado y no digamos si uno viene de Essaouira.

A la entrada de un pueblo un poli nos hace señas. ¿No me jodas que nos van a cascar otra multa? Al parar un poco delante de donde estaba nos indica que continuémos. Uf. Susto.

Avanzamos kilómetros y kilómetros sin muchas ganas de hablar, sólo escuchando música. Demasiada intensidad en los últimos días y por primera vez la sensación de que estamos volviendo a casa. No apetece mucho, la verdad. Podríamos estar dando vueltas y vueltas por este maravilloso país. Con más tiempo seguro que la aventura sería otra.

En El-Jadida cogimos la autopista (la única del país). Tiene múltiples tramos y varios peajes hasta Tánger, pero en total nos costó unos 90DH. Merece la pena. La verdad es que está de puta madre y vas prácticamente sólo. Se puede ir a 120 km/h todo el camino, pero no conviene pasarse porque la gendarmería se encuentra emplazada tras sus antediluvianos cuentakilómetros con el talonario listo para amenazarte y llevarse tu soborno a su bolsillo. En todo caso se avanza mucho aunque no se ve nada interesante.

–Llegando a Casablanca paramos en un área de servicio enorme. Sacamos la manta y los vívieres adquiridos por la mañana y nos disponemos a hacer los bocatas. Nos situamos en un parquecillo con columpios y mogollón de niños jugando con sus papás. Estaba lleno de marroquís pijos. En su forma de vestir eran muy parecidos a los españoles salvo por el pañuelo de las mujeres. Se notaba la cercanía de la capital económica del país. Un dato curioso del área de servicio es que justo detrás de los baños (a la izquierda mujeres, a la derecha hombres) estaban las mini-mezquitas (a la izquierda mujeres, a la derecha hombres). Impresionante. No se libran de la religión ni al parar a echar gasolina.

Tras dar cuenta de los bocatas y el café seguimos en la carretera. Más y más kilómetros, esta vez con Sarajayne al volante. Al pasar por la circunvalación de Rabat hay un tramo que aunque es doble carril no es autopista e incluso hay semáforos. Al salir de uno de ellos, Sarajayne trata de asegurarse de la potente salida del golfillo y en cosa de cien metros ya está en cuarta y a 75 km/h. Al fondo esperan dos gendarmes con su radar móvil sobre el trípode indicando hacia la cuneta en ese gesto que ya nos va siendo tan familiar. Todo ese tramo estaba señalado a 60 km/h. ¿Qué creíais? ¿que ella se iba a ir de rositas?

- Bonsoir - bonsoir -. Saludos de cortesía. Sarajayne le tiene manía al idioma de los gabachos y ni si quiera lo intenta. El pibe me mira. Tiene pinta de vil. Como le parece que yo voy a ser el negociador da la vuelta al coche. Me explica lo obvio (una vez más) y viene con la pregunta de rigor: Que est-ce que ti va faire maintnant? Pongo la cara de guiri empanao -que hoy, a todas luces, soy- y le digo que a ver si me puede poner una multa por no llevar el cinturón. Al tío le entra un ataque de risa brutal. Se descojona a mandíbula batiente y me pregunta: ¿Cuántas veces has estado en Marruecos? Yo le digo que esta es la premiere y me contesta, todavía entre risas, con algo que probablemente se hubiera podido traducir por: “si, claro… y mi abuela toca el trombón“. El tipo que que conmigo lo tiene fácil y me dice que le de lo que quiera y nos larguemos. Sólo teníamos 90DH sueltos y se los di. Los metió en el bolsillo y dijo… “venga”. Así que nos piramos. La indignación de Sarajayne era esta vez menor. No sé si porque era ella quien conducía o por una mera cuestión de costumbre. Más tarde, consultando con Khalid, me dijo que en estos casos 50DH y va que arrea el hijoputa.

Seguían los aburridos kilómetros por la carretera mientras iba oscureciendo. Serían las seis de la tarde. Dos horas más en España. A esas mismas horas en Noceda estarían todos los gorilas preparándose para hacer una rondina, por allí andarían desterronadores de élite en la primera línea de fuego como Lumy, Buach, Xavatu, Tocobuah o el pequeño Castorcillo acompañado, como no, por Vigiñas. Por supuesto por allí también estarían danzando gorilas y cecinas de los residentes habituales como Xelu o Uli (en el papel de Traviosky). Me imaginaba la voz de Gracita: “¿Queréis un pinchíiiiiiiiiiin?“, las aceitunas del Tropezón y el botellín a mayores donde Toño antes de llegar -tarde, por supuesto- a cenar con la mama. Por un instante estuve allí, chupando un corto a la salud de lo que fuimos, somos y seremos.

Cuando llegamos a Asilah ya era noche cerrada, había un par de hoteles grandes, pero petaos de guiris españoles que volvían, como nosotros de sus vacaciones semanasanteras. Encontramos una casa bastante cutre en la que nos dejaron una habitación al módico precio de 200 DH. Más caro que Essaouira. Sin duda esto es temporada alta por estas latitudes, nos están tangando por todas partes. Lo mismo pasó en sitio donde fuimos a cenar. Al tío se le habían acabado más de la mitad de las cosas que tenía en la carta. Yo creo que en realidad nos quería colocar las sobras del fin de un día con el garito lleno.

Nos dimos un pirulo por el paseo marítimo para bajar la cena y nos fuimos a dormir. ¡Menudo tute de carretera! Contábamos con que este día sería así… pero una vez acabado se vé de otra manera muy distinta.

Debe ser que un road trip es siempre mucho más divertido de ida que de vuelta.

Entry Filed under: Cronicas de viaje

1 Comment Add your own

  • 1. brujy  |  June 8th, 2007 at 7:32 pm

    la verdad que yo tambien creo que he empezado a notar ese sabor de vuelta… y si que da penilla… creo que me lo estoy pasando de maravilla disfrutando del viaje y leyendote… escribes muy bien de veras, yo no hubiera descrito un viaje tal cual asi al pie de detalles y de momentos q son agradables compartir, a veces parecia imaginarme las escenas… el hotel yasmina… el oasis… la aventura de la primera vez de golfillo pisando el desierto, esas ciudades con sabor marroki… los 7 magnificos… en fins…. q yo tambien volveria a dar otras nose cuantas vueltas por esas tierras de ala, un terreno a descubrir…. sobretodo para las que nos gusta el surf como eusoria y sus mares… o para la aventura de un todo por cuatro…. ya que eso de los camellos nose si me convencio mucho jajaja…. en fin… que nuevamente gracias por delitarme con susodicho viaje…….
    Pdta. y que ese manu chao ;) ….. (sin palabras)….

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