Kilómetros de vuelta
Dia 9 . Essaouira – Asilah. 650 Km.
Hay dÃas de carretera que no tienen tanta gracia.
El hombre viene, el hombre se va
Ruta Babylon… por la carretera
La suerte viene, la suerte se va
Por la frontera
El hombre viene, el hombre se va
Sin más razón
El hombre viene, el hombre se va
Cuando volverá
Por la carretera…
Manu Chao.
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Nos despertamos en nuestra casita de Essaouira con el ruido de los siete magnÃficos haciendo las maletas. No era suficiente tener que soportar la tremenda resaca, además habÃa que madrugar. Era demasiado pronto y allà se estaba demasiado bien. Pero no quedaba otra que levantar el ancla.
Cuando conseguimos recoger nuestras cosas los demás ya se habÃan ido. Con nuestra mochila al hombro salimos a ver la muralla por última vez, y allà me hice con un pequeño cuadro para la colección. Era tan pronto que encontramos la ciudad casi dormida del todo todavÃa. Nos acercamos a la plaza grande que queda en frente del puerto para sentarnos en una de las terrazas a desayunar. 30 DH por un desayuno completo incluyendo omelettes con queso. ñam, ñam… más madera para a caldera que falta le hace. ¡Que empanamiento! La perspectiva de horas metidos en el coche tampoco es que nos anime demasiado.
Nos quedaban pendientes un par de compras que Sarajayne aprovechó para hacer mientras yo pasaba de nuevo por la barberÃa. El afeitador de esta vez era el hijo del barbero que no demostraba la destreza de su padre todavÃa. No me rebanó el pescuezo pero tampoco me dejó fetén. Cuando volvemos a la tienda de Midi para comprar una pulsera se la pagamos a su padre y Sarajayne cree que no se la ha dado. Discutimos un rato hasta que por fin aparece en su bolos. Definitivamente la berza que manejamos hoy es bastante seria.
A las 12h. ya estamos subidos al coche con todas nuestras cosas. En el parking donde estamos un operario está pintando las lÃneas, otros empleados arreglan una farola. Definitivamente aquà va a venir algiuen importante en breve. Giré la llave en el contacto y entonces sentà por primera vez que este viaje empezaba a terminarse.
Salimos de la ciudad camino de El-Jadida por una carretera bastante estresante. Muchos pueblos, el firme no estaba demasiado firme, bastante tráfico y un paisaje que no dice demasiado. Mirando un poco el mapa de MichelÃn descubres que esta zona del paÃs no señala ningún punto de interés. Se nota que por aquà no hay mucho turismo. A esta parte llega menos pasta. Todo se ve un poco más destartalado y no digamos si uno viene de Essaouira.
A la entrada de un pueblo un poli nos hace señas. ¿No me jodas que nos van a cascar otra multa? Al parar un poco delante de donde estaba nos indica que continuémos. Uf. Susto.
Avanzamos kilómetros y kilómetros sin muchas ganas de hablar, sólo escuchando música. Demasiada intensidad en los últimos dÃas y por primera vez la sensación de que estamos volviendo a casa. No apetece mucho, la verdad. PodrÃamos estar dando vueltas y vueltas por este maravilloso paÃs. Con más tiempo seguro que la aventura serÃa otra.
En El-Jadida cogimos la autopista (la única del paÃs). Tiene múltiples tramos y varios peajes hasta Tánger, pero en total nos costó unos 90DH. Merece la pena. La verdad es que está de puta madre y vas prácticamente sólo. Se puede ir a 120 km/h todo el camino, pero no conviene pasarse porque la gendarmerÃa se encuentra emplazada tras sus antediluvianos cuentakilómetros con el talonario listo para amenazarte y llevarse tu soborno a su bolsillo. En todo caso se avanza mucho aunque no se ve nada interesante.
–Llegando a Casablanca paramos en un área de servicio enorme. Sacamos la manta y los vÃvieres adquiridos por la mañana y nos disponemos a hacer los bocatas. Nos situamos en un parquecillo con columpios y mogollón de niños jugando con sus papás. Estaba lleno de marroquÃs pijos. En su forma de vestir eran muy parecidos a los españoles salvo por el pañuelo de las mujeres. Se notaba la cercanÃa de la capital económica del paÃs. Un dato curioso del área de servicio es que justo detrás de los baños (a la izquierda mujeres, a la derecha hombres) estaban las mini-mezquitas (a la izquierda mujeres, a la derecha hombres). Impresionante. No se libran de la religión ni al parar a echar gasolina.
Tras dar cuenta de los bocatas y el café seguimos en la carretera. Más y más kilómetros, esta vez con Sarajayne al volante. Al pasar por la circunvalación de Rabat hay un tramo que aunque es doble carril no es autopista e incluso hay semáforos. Al salir de uno de ellos, Sarajayne trata de asegurarse de la potente salida del golfillo y en cosa de cien metros ya está en cuarta y a 75 km/h. Al fondo esperan dos gendarmes con su radar móvil sobre el trÃpode indicando hacia la cuneta en ese gesto que ya nos va siendo tan familiar. Todo ese tramo estaba señalado a 60 km/h. ¿Qué creÃais? ¿que ella se iba a ir de rositas?
- Bonsoir – bonsoir -. Saludos de cortesÃa. Sarajayne le tiene manÃa al idioma de los gabachos y ni si quiera lo intenta. El pibe me mira. Tiene pinta de vil. Como le parece que yo voy a ser el negociador da la vuelta al coche. Me explica lo obvio (una vez más) y viene con la pregunta de rigor: Que est-ce que ti va faire maintnant? Pongo la cara de guiri empanao -que hoy, a todas luces, soy- y le digo que a ver si me puede poner una multa por no llevar el cinturón. Al tÃo le entra un ataque de risa brutal. Se descojona a mandÃbula batiente y me pregunta: ¿Cuántas veces has estado en Marruecos? Yo le digo que esta es la premiere y me contesta, todavÃa entre risas, con algo que probablemente se hubiera podido traducir por: “si, claro… y mi abuela toca el trombón“. El tipo que que conmigo lo tiene fácil y me dice que le de lo que quiera y nos larguemos. Sólo tenÃamos 90DH sueltos y se los di. Los metió en el bolsillo y dijo… “venga”. Asà que nos piramos. La indignación de Sarajayne era esta vez menor. No sé si porque era ella quien conducÃa o por una mera cuestión de costumbre. Más tarde, consultando con Khalid, me dijo que en estos casos 50DH y va que arrea el hijoputa.
SeguÃan los aburridos kilómetros por la carretera mientras iba oscureciendo. SerÃan las seis de la tarde. Dos horas más en España. A esas mismas horas en Noceda estarÃan todos los gorilas preparándose para hacer una rondina, por allà andarÃan desterronadores de élite en la primera lÃnea de fuego como Lumy, Buach, Xavatu, Tocobuah o el pequeño Castorcillo acompañado, como no, por Vigiñas. Por supuesto por allà también estarÃan danzando gorilas y cecinas de los residentes habituales como Xelu o Uli (en el papel de Traviosky). Me imaginaba la voz de Gracita: “¿Queréis un pinchÃiiiiiiiiiin?“, las aceitunas del Tropezón y el botellÃn a mayores donde Toño antes de llegar -tarde, por supuesto- a cenar con la mama. Por un instante estuve allÃ, chupando un corto a la salud de lo que fuimos, somos y seremos.
Cuando llegamos a Asilah ya era noche cerrada, habÃa un par de hoteles grandes, pero petaos de guiris españoles que volvÃan, como nosotros de sus vacaciones semanasanteras. Encontramos una casa bastante cutre en la que nos dejaron una habitación al módico precio de 200 DH. Más caro que Essaouira. Sin duda esto es temporada alta por estas latitudes, nos están tangando por todas partes. Lo mismo pasó en sitio donde fuimos a cenar. Al tÃo se le habÃan acabado más de la mitad de las cosas que tenÃa en la carta. Yo creo que en realidad nos querÃa colocar las sobras del fin de un dÃa con el garito lleno.
Nos dimos un pirulo por el paseo marÃtimo para bajar la cena y nos fuimos a dormir. ¡Menudo tute de carretera! Contábamos con que este dÃa serÃa asÃ… pero una vez acabado se vé de otra manera muy distinta.
Debe ser que un road trip es siempre mucho más divertido de ida que de vuelta.
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la verdad que yo tambien creo que he empezado a notar ese sabor de vuelta… y si que da penilla… creo que me lo estoy pasando de maravilla disfrutando del viaje y leyendote… escribes muy bien de veras, yo no hubiera descrito un viaje tal cual asi al pie de detalles y de momentos q son agradables compartir, a veces parecia imaginarme las escenas… el hotel yasmina… el oasis… la aventura de la primera vez de golfillo pisando el desierto, esas ciudades con sabor marroki… los 7 magnificos… en fins…. q yo tambien volveria a dar otras nose cuantas vueltas por esas tierras de ala, un terreno a descubrir…. sobretodo para las que nos gusta el surf como eusoria y sus mares… o para la aventura de un todo por cuatro…. ya que eso de los camellos nose si me convencio mucho jajaja…. en fin… que nuevamente gracias por delitarme con susodicho viaje…….
….. (sin palabras)….
Pdta. y que ese manu chao