Fuckowski - Memorias de un ingeniero
February 16th, 2007
Es muy difícil explicarle a alguien que no haya trabajado en esto como funciona una multinacional del mundo de la tecnología. No me malententiendan ustedes. Sigo pensando que es un trabajo mejor que tener que postear (que significa poner postes y no posts) en una mina. Es más cómodo que poner ladrillos en una obra y quizá te proporcione más gratificaciones que limpiar los baños de la estación de autobuses. Eso es algo que yo procuro no olvidar nunca.
Muchos de mis amigos más cercanos me han preguntado en alguna ocasión ¿pero tú en qué trabajas exactamente?. Yo también me lo he preguntado muchas veces y alguna incluso he llegado a conseguir una respuesta semi-coherente. Decir “informático”, a parte de que me parece que suena como el culo, es por otra parte muy impreciso. Además si contestas eso, lo primero que te van a preguntar es cómo se pueden superponer macros en excel o si te parece buen precio el de una oferta de un portátil que han visto en Media Markt.
El caso es que el ejército de picateclas que deambulamos por el mercado laboral no somos más que albañiles de alta cualificación. Todos los procesos de nuestras vidas cotidianas dependen cada vez más de sistemas informáticos que alguien tiene que diseñar, programar y mantener. Pero eso no quiere decir que quien tiene en sus manos el poder (económico, político o del tipo que sea) vaya a dejar que los técnicos gobernemos esas aplicaciones ni su forma de hacerlas. En el área en el que yo he trabajado principalemente, la banca, (si… la que siempre gana) eso se traduce en una jerarquía de mando en la que quienes están arriba son los que han estado siempre más sus esbirros, los cuales en muy contadas ocasiones tienen la más mínima idea de cómo construir un sistema informático. Han estudiado Económicas en universidades privadas y realizado masters que solo unos privilegiados pueden pagar. Esas universidades les consiguen una prácticas en las mejores empresas de cada sector (pagando con el dinero de los alumnos a las empresas para que reciban a sus pupilos) y con eso comienzan su vida laboral con un brillante currículum. Y el sistema se perpetúa a sí mismo.
Pero claro, este es un entorno en continuo crecimiento. Es decir, que hay movimiento. Siguiendo los postulados del Principio de Peter, esos jefes valorarán más a quienes actúen como ellos, hasta el momento en que lleguen a su nivel de incompetencia. Tener al mando a alguien que no tiene ni idea de lo que está haciendo es una catástrofe profesional, pero tiene también otros efectos colaterales. Que todo el mundo se siente capaz de hablar de cualquier cosa de la que no tenga ni puta idea. Si en medio de una de esas conversaciones se te ocurre expresar una duda te dedicarán una mirada llena de autosuficiencia como diciendo “¿cómo no sabes eso?“. Bueno… ¿acaso lo sabes tú?
Una vez una jefa que tuve me estaba explicando unas cosas en mi primer día en el proyecto. Me dijo que el interfaz .NET no era compatible. ¿Compatible con qué? - dije yo. Ella se quedó pensando un momento y dijo: Bueno… no sé con qué, pero no es compatible. La chica llegará lejos. Era amiga de uno de los principales directivos de esta empresa, aunque eso yo lo supe más tarde. La lista de historias similares que podría contar en apenas siete años dedicado a este oficio sería interminable.
En medio de semejante montón de mierda, te olvidas a veces de que te gustaría vivir haciendo tu trabajo y a la vez manteniendo tus propios principios, tratando siempre, claro está de limar las diferencias que puedan generar con jefes y compañeros. Pero ¿quién puede pensar en comportamientos éticos en medio de un montón de estiércol? Requiere un esfuerzo terrible. Entonces es cuando me acuerdo de que sólo es un esfuerzo sicológico, y que no corro el riesgo de perder la vida al caer de un andamio. Sólo corro el riesgo de perder la cordura, pero para evitarlo ya he conseguido fabricarme otros antídotos.
Por eso mi alegría ha sido inmensa, cuando gracias a mi nuevo compañero (con el que, por cierto, me entiendo muy bien - no me explico cómo ha acabado aquí) conocí esta obra de Alfredo de Hoces. Os recomiendo encarecidamente su lectura, muy especialmente a quien trabaje cerca del mundo de la informática, pero también a todos los demás. En apenas 100 páginas ha conseguido expresar mucho de mi sentir en este trabajo. Cómo es posible, por ejemplo que incompetentes con un poquito de labia y, sobre todo, buena familia puedan subir como la espuma, mientras los demás nos dedicamos a hacer el trabajo por el que ellos cobran. Seguro que todo lo que leáis ahí lo veréis aplicado a otros sectores.
Describe situaciones que yo he vivido práctiamente calcadas, e ideas que comparto plenamente. Un ejemplo: “cuantas más siglas que nadie conoce utiliza una persona, más probabilidades hay de que sea un completo incompetente“. Las referencias a 1984 me parecen acertadísimas, así como la selección musical para el reproductor de mp3 del curro (yo escucho el título de Shine on you crazy diamond de Pink Floyd y ya se me pone la carne de gallina).
Quiero felicitar a Fuckowski por esta obra, que aparte de hacerme reír un montón, me ha vuelto a recordar que no me estoy volviendo paranoico en este entorno.
Rescato una breve escena, que ha sido de mis favoritas:
Decidí salir a tomar el aire y digerir mi nueva realidad. Ahora todo iba a ser más fácil. Me situé frente a la puerta del ascensor. Podía ver mi imagen borrosa reflejada en ella. Corbata, camisa blanca, tarjeta de identificación. Si no fuese por la abundante sangre en mi camisa parecería un feliz Minglanillas.
El ascensor se abrió ante mí. Dentro iban un electricista y una limpiadora. Me miraron con los ojos como platos. Ella tenía una escoba en la mano, no metida por el culo. Así era mejor. El electricista se dirigió a mí.
-Vaya, ¿Cuál es tu problema?
-Me sobran huevos.
Se rieron. La limpiadora le dijo al electricista:
-A que no sabes lo que he visto hace cinco minutos. Un montón de capullos aplaudiendo alrededor de un cartón de huevos.
-¡Irían a hacer una tortilla! -dijo él, y se rieron a carcajadas.Tuve un orgasmo espiritual. Qué simple. Qué fácil. Los huevos son huevos. Dios, qué personas tan bellas. Esas risas sonaban a risas de verdad. Ellos eran de verdad. Comían, se reían, cagaban. Estoy seguro de que Ivon no cagaba nunca.
[…]
El eco de sus risas aún resonaba en mis oídos. Esa era la diferencia. Ellos se reían. Yo ya sabía lo que hacer. Subí a la segunda planta. Iba a volver a mi pesadilla, pero renacido.Crucé el pasillo pero no entré a la reunión. Fui directo a mi mesa, abrí Word, y escribí:
Fuckowski. Memorias de un ingeniero.
El libro completo lo podéis leer:
- En su blog.
- Bajándolo del e-Mule
- Descargándolo en PDF (requiere registro).
Entry Filed under: Cuaderno de bitacora


1 Comment Add your own
1. LUMY | February 23rd, 2007 at 4:55 pm
IOU CERDIN
DIXOME UN PAJARIN
QUE ERES UN CERDIN.
ARRASKARLA JAJA
Ese libro tiene buena pinta habra que leerlo.
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