El Ãdolo
Desde hace seis años tenÃa una deuda con esta ciudad: la visita al Museo Arqueológico Nacional. Desde hace ya varias décadas, allà se exhibe El Ãdolo de Noceda.
Esta piedra labrada, de forma oval y un agujero en su parte superior representa, según los arqueólogos, una de las muestras más importantes de la religión céltica de la Edad del Bronce tardÃo hayada en la PenÃnsula Ibérica. Se cree que fue construÃdo sobre el 1.800 a.C. y representa una divinidad mixta, que funde elementos de lo masculino y lo femenino.
La historia de cómo esta piedra caliza ha llegado hasta esa vitrina es bastante curiosa. Esa piedra pasó una gran cantidad de años en casa de la calle La Amargura donde vivÃa Feliciana, en el barrio de RÃo. En casa hacÃa las funciones de contrapeso de un telar y la recordaban ahà desde tiempos inmemoriales. Ha sido Paulino quien más información me ha dado sobre el Ãdolo, pues jugaba con el de pequeño, cuando apenas era un pedrusco con un agujero. Como estoy preparando un artÃculo algo más amplio para publicar en La Curuja, no voy a desvelar todavÃa todo lo que he averiguado.
Lo que si que me imaginé en frente de aquella vitrina fue algún druÃda residente en cualquiera de los siete castros que se hayan dispersos por el valle de Noceda, hace más de cuatro mil años, limando las esquinas de una roca, tratando de construÃr la representación de sus dioses. Cuantas otras cosas de nuestra historia podrÃamos encontrar bajo esos montÃculos de tierra que hoy se hayan en Valdequiso, en Ceruñales, en el corón de San Pedro. Quizá algún dÃa haya medios, y sobre todo euros, para traer a los arqueólogos a investigar.
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Parece que la historia no interesa a nuestras autoridades.
Las iezas deberián acercarse a su contexto hÃstorico y geografico donde, tal vez (es un deso) serÃan valoradas y interpretadas corretamente.