El guateque

El interrogante” (“?” Rock bar es lo que pone en su puerta) es uno de los pocos bares de la zona de huertas de Madrid donde se escucucha buena música. Se encuentra en la calle Echegaray, justo en frente de La Boca del Lobo, otro de los locales míticos madrileños. Desde hace varios años, el matrimonio que lleva el local lo tiene empapelado de recortes de periódicos sobre la gestión de la Junta Municipal del Distrito Centro y la policía municipal. También llevan otro bar, cerca de allí, el “Echegarito”, que la verja de la entrada tiene escrito en letras de grafiti “Este bar no paga sobornos“. Todos los que solíamos ir por allí sabíamos que tenía movidas con la policia por los horarios de cierre. Según nos comentó un día el dueño, todos los bares de la zona de Huertas soltaban pasta a la policía municipal de Madrid para poder cerrar más tarde. Nunca sabes hasta que punto esto puede ser verdad o puede ser leyenda urbana. Hasta que sale en los periódicos.

No estoy seguro de que los hosteleros citados en este artículo sean los que yo conozco, pero para el caso sería lo mismo. Pienso en la indefensión que tiene que sentir el que pone todos sus ahorros en una inversión para abrir un bar o un restaurante y ve aparecer a un inspector del ayuntamiento que le pide 3000 o 5000 euros para que pueda abrir su negocio. En realidad es peor que eso. Para no pillarse las manos, obligaban a los hosteleros a contratar a una empresa de ingeniería que les hacía un estudio favorable para que le aprobaran los papeles. Así era todo “legal”. Son tan cobardes que ni si quiera se atreven a extorsionar a la cara.

Y lo más grave de todo, que el Ayuntamiento lo sabía. Una verguenza.

Y supongo que cosas como estas pasarán en todas las instituciones, en todas partes. Sólo se me ocurre que seguirán sucediendo mientras no se genere una conciencia global de que eso, simplemente, no puede ser. No puede ser aceptable en una democracia. Y el problema en esta nuestra España, suele ser que las reglamentaciones (de transporte, de locales de ocio, de tráfico…) son tan complejas que es imposible que haya alguien que las cumpla completamente. Y luego los inspectores pueden sancionar a quien les de la gana. Un guateque, vamos….

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.