El amante y el amado
November 26th, 2006
Una voz que prefiere permanecer en el anomiato me envía el siguiente texto. Es un extracto del relato “La balada del café triste”, de la norteamericana Carson McCullers.
A mi me parece que dice auténticas y aplastantes verdades sobre el amor.

Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Existe el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra.
Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría.La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo.Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.
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3 Comments Add your own
1. isabel | November 30th, 2006 at 7:31 pm
hola, yo no se si revólver hace annos leyo ese texto antes de escribir “uno quiere y el otro se deja querer” aunque lo enfocaban desde otra perspectiva.
gracias por traernos temas tan diversos como interesantes.
2. Balcius | December 8th, 2006 at 11:35 pm
Tras romper -años más tarde-, descubrí por terceros que ella había escrito estas palabras:
“yo, que quise ser amada y me tocó ser amante”
Amargamente.
3. Diana13 | April 9th, 2008 at 12:00 pm
my opinion maybe sounds weird, but why do you all write so serious comments? I mean, do you REALLY think it’s true? Why? What makes you think so? Please share your opinion.
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