Cuando Lumy me dijo que en enero bajaría unos días a ver a sus padres a Santa Pola (Alicante) supe imediatamente que la partidina estaba casi concertada. Buach sigue revoloteando por allí y yo estaba dispuesto a chuparme los 421 km con tal de echar una pequeñina a 150.
La semana pasada no me encontraba muy bien por culpa del constipado, y sólo hubo dos cosas que me hicieron no desistir: el tiempo que llevaba sin ver a Juanjo y la pequeñina que íbamos a echar en Santa Pola.
“Estamos enfermos“, fue lo que me dijo mi gran amigo Buach cuando le comenté que fuera concertando la partida. El lunes llamé a Lumy que se encontraba de camino y me comentaba que ya iría comprobando las tascas para elegir el lugar donde celebrar tamaño evento. Y es que esta subasta iba a ser algo similar a la Copa Intercontinental, donde los mejores equipos de Europa y América, se desplazan a jugar un partido, normalmente en Asia.
Una pequeñina, es la forma familiar que tenemos en Noceda de referirnos a una partida de subasta, (en otras latitudes se conoce el juego como tute subastado, o simplemente subastado). El término surgió hace algunos años cuando alguno de los asiduos de la partida que tienen pareja discutía cada noche con su respectiva debido al tiempo que emplea en jugar a las cartas cuando están en el bar. El día que se funde la Asociación de Mujeres en Contra de la Subasta, probablemente llegue a ser la sociedad con más afiliados en todo el pueblo. El caso es que alguna vez alguna mujer comentaba “¿otra vez váis a jugar a las cartas?“, a lo que el susodicho contestaba: “bueno… es solo una a 150, una pequeñina“. A veces las pequeñinas se alargan y alargan… y hay quien tiene que oír de todo… pero bueno… yo como soy soltero ese es un problema que no tengo.
La primera cita fue el viernes sobre las 23.30h. Las calles de Santa Pola estaban casi desiertas y los cuatro bercianos caminábamos por el medio de la calzada en horizontal… como de costumbre. La tasca que Lumy había seleccionado se encontraba cerrada. No nos quedó otra que acudir a uno de los pocos locales abiertos: “El Garito”, donde fuimos recibidos con todos los honores. Nos acoplamos a una mesa, pedimos unas Paulaner (cerveza alemana de trigo. 7º) sacamos la baraja y cada uno se sentó donde dios le dió a entender. Eso confeccionó las parejas. Padre e hijo contra BuaChaval y yo. La cosa iba a estar complicada, pero no por eso dejaría de intentarse.
Comenzó el intercambio de golpes en una partida sin demasiados mangos. Se alternaban los juegos de 141 con los de 81 tiñosas. Lumy y Toño se adelantaron y los de la calle La Parada les fuimos a remolque, casi toda la partida haciendo la goma a una distancia de apenas 20 puntos. Se echaban de menos a los altavoces que sueles tener detrás cuando juegas en Noceda. Esos que teóricamente lo único que pueden hacer es “dar tabaco”. Empezamos a jugarlas muy seriamente, arriesgando en cada tanto, no dejándonos embarcar y haciéndoles mangar alguna y con ello conseguimos ponernos por delante 168 a 166 (¡¡ya pasó el carro pa’ delante las vacas!!!).
Eran ya cerca de las dos de la mañana y allí seguíamos aporreando la mesa con los naipes. Las Paulaner iban subiendo y se notaba. En las últimas manos los juegos estaban muy repartidos, A Buach y a mí nos coincidieron un par de juegos, de esas que sólo lo sabes cuando acaba la partida (después de verle los güevos al toro… era macho). Recuerdo una en concreto que se la dejamos a ellos cuando teníamos todos los oros. Yo el as con las pequeñas y Buach el seis (tres con el cántico). No arriesgamos demasiado y como bien diría Susi: “perro cobarde no echa un polvo“. Reñimos hasta el final y aún tuvimos ocasión de remar y salvar un punto de partido, pero finalmente caímos ante las jugadas decididas de Luis y Toño. Pasamos por Vicaría (o sea… por caja) y nos citamos para la revancha al día siguiente por la tarde.
Juanjo estaba que lo llevaban los demonios. Llevaba más de una hora esperándonos para ir de fiesta. Fuimos a buscarlo y salimos pitando a Alicante. En la zona del puerto estuvimos hasta que se empezó a acercar el amanecer. No nos faltaron ni las copas ni las risas. Cuando yo llegué a casa ya llevába 24 horas despierto. Y es que ya lo sabemos… el mejor día siempre es el viernes.
El sábado por la tarde nos citamos para la revancha. Por fin pudimos acudir a la tasca que Lumy había comprobado. Las mesas eran pequeñas, pero no tenían hierros en el centro, por lo que se podía petar (aporrear la mesa con los nudillos) sin riesgo de fractura. Perfetu!!! Tomamos café y sin más dilación repartimos. Diez cartas cada uno. Habla la mano.
Los dos primeros juegos fueron la antesala de lo que allí íbamos a ver. En el primero resolvieron 121 sin problemas. En el segundo tenía un ocho y Buach otro. Se jugó las 190. Mangamos. Esa fue la tónica de la partida. Los González cogiendo cartas como verdaderos cretinos y nosotros jodiéndola cada vez que veíamos un caballo y un rey juntos.
209 - 49 fue el resultado final. Solo hicimos cuatro manos y dos fueron mangos suyos. La desesperación fue tal que incluso mangamos una de 83 con un ocho en mi mano y un 21 en la de Buach. No hubo nada que hacer. La derrota fue total. Incontestable. Hasta Luis y Toño confesaron que hacía mucho tiempo que no veían tan buenas cartas.
De los cafés pasamos a los tercios de Mahou así como que no quiere la cosa. Al acabar estuvimos hablando un poco de la partida en sí, de la pesca, de las paellas de marisco y de algunas otras cosas… fue una tarde estupenda.
Estando allí apurando los tercios con la baraja encima de la mesa me acordé de una de esas conversaciones que se tienen a veces al acabar una partida. Estábamos en Noceda, en el bar de Toño. Las frases se entrelazaron más o menos de la misma manera:
- Si es que vivimos como reyes.
- ¡¡Como reyes absolutos!!.
- No…. como ¡¡reyes absolutistas!!
en la ciudad
hay mucha tribu, mucho barrio, hay poco saldo, mucho banco
aves de paso que se quedaran
en la ciudad
todo se paga con tarjeta, aqui la gente es my discreta
por la calle no te van a mirar
en la ciudad
todo es prisa, atasco, coche, ruido, consumo, oferta, derroche
busca el paraiso en tu ciudad
flores de cemento vi crecer
nada es lo que te parece
dia presion, noche evasion
siempre amanece en la ciudad
en la ciudad
si no te paran te atropellan, sin papeles no vale la pena
nadie trabajo te van a dar
en negro te van a pagar
la mafia se va aprovechar
la soledad se apodera de la ciudad
pa’l miedo no hay sistema de seguridad
templos de dinero y barrios de carton
busca las raices y sueña que sera mejor
Han pasado más de cinco meses. Nadie dijo que volver a cogerle el pulso a esta ciudad fuera fácil. Siempre habrá un lunes para recordártelo.
Así es como le llamaron. Me parece una chorrada. Simplemente el nombre de quien patrocina los conciertos para anunciar un coche. Bueno, es lo de menos. Lo más importante es que anoche, en el Pabellón de Deportes de la Comunidad de Madrid actuaron Pastora, Nancys Rubias, Fangoria y Pet Shop Boys.
Mi estado de salud tras las vacaciones no aconsejaba demasiado la asistencia al evento, pero tenía las entradas desde hace varias semanas y no me lo podía perder de ninguna manera. Así que recogí a Alber y nos fuimos pitando a la espera de encontrarnos con Domin en la puerta del pabellón.
Una vez dentro, con el tiempo casi justo para que empezara el concierto, pudimos observar cómo más de la mitad del público masculino era descaradamente homosexual. Demasiado icono gay reunido en el mismo escenario como para que muchos se lo perdieran… supongo.
Sin más dilación se apagaron las luces y comenzó a sonar Pastora. Dolores nos aparecía con un vestido ajustado que dejaba a la vista la mitad de uno de sus pechos y unos tacones bestiales. Estaba guapa, la verdad. Nada que ver con el concierto que disfrutamos hace unos meses en la Sala Caracol, mucho más intimista aquel. Tocaron cosa de media hora y los temas sonaron como demasiado apresurados. Sin embargo las proyecciones de luz en la pantalla trasera que aderezan todos sus conciertos lo hicieron muy ameno. La gente no paraba de bailar. Pero el tiempo se les hizo muy corto. Dolores es capaz de muchas locuras, y le dejaron muy poco tiempo. Cómo no, volvió a enseñarnos sus bragas al acabar el concierto. Cosas que se vuelven un tanto rutinarias…
Tras el cambio aparecieron las Nancys Rubias. Lo primero que cabe decir de ellos es que todo sonaba a playback. No me explico cómo sacar ese ritmo estruendoso sin una batería… pero bueno, eran divertidos. El sonido rememoraba a aquellos grupos de los 80 como Parálisis Permanente y su estética a los McNamara de Almodóvar. Sin embargo, tengo la sensación de que la exhibición de esa ambiguedad sexual está un poco ya fuera de lugar. Un poquillo trasnochados, pero al menos divertidos y también nos tuvieron a todos bailando un buen rato. En una de las tarimas bailaba una chica que sólo lucía ropa interior bastante escasa, por cierto. Tocaba el triángulo. Un punto musical sin el que la banda no sería la misma, claro está…
Casi inmediatamente apareció Fangoria, que no decepcionó. No es que me caiga especialmente bien Alaska. Algo de manía sí que le tengo, sobre todo porque te la encuentras hasta en la sopa. Pero el espectáculo que montaron estuvo bastante bien. Tocaron en dos partes, la primera todos vestidos de blanco y con el escenario de blanco también, y una segunda parte dond todo estaba pintado de negro. Por supuesto les acompañaban dos go-go que no cesaron de mostrarnos toda su impresionante corporalidad.
Casi todas sus canciones eran de los últimos discos, los cuales no tengo el placer de conocer. Eso no impidió seguir el bailoteo. Los tiempos parecían estar muy pero que muy medidos, pues Alaska dijo que harían los bises sin salir del escenario porque si no no les iban a dejar entrar de nuevo. Y así fue.
Y ya para acabar salieron al escenario los Pet Shop Boys. Acompañados de un grupo de bailarines que cambiaban continuamente de ropa y tan pronto aparecían en chandal como en traje y corbata y de una cantante negra, un especie de mezcla entre Celia Cruz y las Spice Girls nos estuvieron aburriendo con sus bailes y sus juegos de luces durante una media hora larga. Después de esto empezaron a darle caña con sus temas de toda la vida y fue cuando pudimos escuchar “It´s a sin” o “Always on my mind“.
Hay una cosa curiosa acerca de esta última canción. El primer walkman que yo tuve fue un regalo de mi primera comunión. Era un armatoste que consumía cuatro pilas solo para escuchar una cara de una cinta. Y la primera cinta que yo tuve fue una que me grabó el gran sirdar Berto (entonces él no era ni siquiera un miserable sherpa). Pues bien, la primera canción de aquella cinta no era otra que “Always on my mind” de Pet Shop Boys. Me acordé de ello escuchando la canción… y hace ya casi 20 años de aquello!!!
Mientras nosotros compartíamos sudores con toda la manada que estaba en la pista divisamos a Estela y a Óscar, que con sus pases de prensa habían conseguido un acceso VIP. Poco antes de que acabara el concierto, confiando en que la seguridad se hubiera relajado intentamos acercarnos a ellos. El instinto de productor de Alber nos hizo hallar el camino y escuchamos desde ahí arriba las 3 últimas canciones. Cuando sonaron los acordes de “Go West” el público empezó a vibrar y a mover los brazos east-and-west. Fue cojonudo verlo desde ahí arriba.
Hemos de decir que para que la edad que tienen los chicos de la tienda de mascotas le dan todavía bastante caña. Eso sí, la canción que se cantó el teclista se la podían haber evitado.
En definitiva, fue una noche de mucho espectáculo y poca calidad musical. Aunque eso sí… la suficiente como para tenernos a todos cuatro horas bailando sin parar. Evidentemente al acabar me había vuelto a subir la fiebre, así que salimos pitando para el barrio. Estos se quedaron con el resto de la tropa en El Tío Vinagre. Yo me vine a casa y ya llevo 24h sin salir…. si es que no hay mal que por bien no venga.
Empezamos el año con muy buen humor y con muy mal cuerpo. Hay vacaciones que matan. Matan de risa, de falta de sueño y de bebidas gaseosas desinfectadas.
El 2007 me da bastantes buenas vibraciones. Iremos viendo cuales de las renovadas ilusiones se hacen realidad, y cuales no.
Este vídeo va dedicado a todos los Jóvenes Castores, con los que tan buenos momentos he pasado en los últimos diez días. Y muy en especial al comandante en jefe Juanjo Kastor, que desgraciadamente no pudo presidir la fiesta de nochevieja.
¡¡¡Feliz año nuevo a todos los lectores de La Cueva!!!
Abdulai es un un amigo del barrio. Llegó a España hace unos años en una patera. Una serie de azares le puso en el camino que cada día Cristina recorría hasta el trabajo. La historia de cómo gracias a ella y a algunas otras personas pasó de dormir en la calle a poder vivir en un piso con otras personas, regularizar su situación, tener un trabajo, empezar a hacer una vida más o menos normal y poder enviar dinero a su familia en Mali, quizá la contemos en otro momento. No pararían ustedes de llorar. Cristina es, desde entonces, una especie de ángel de la guarda para él. No toma ninguna decisión sin consultarlo antes con ella.
El caso es que ahora Abdulai trabaja descargando camiones de carne. Tiene que trabajar unas doce horas al día con un descanso de 15 minutos para tomar café. Y creo que cobra algo menos de 800 euros al mes. Hace poco se veía apurado de dinero por la necesidad que tiene de enviar a su familia billetes con los que puedan sobrevivir.
Una noche a principios de diciembre, antes de acostarse, rezó sus oraciones a Alá y le pidió que le dijera una forma de poder enviar más dinero a su familia. Esa misma noche, Abdulai soñó con un número: 31444. Con una fecha: 22 de diciembre. Con una calle: Ronda de Valencia. A la mañana siguiente se lo contó a Cristina que tardó medio segundo en cogerle y salir pitando a la Ronda de Valencia. Cabe aclarar aquí que Abudlai no tiene ni idea de lo que es la lotería de Navidad ni en qué fecha se celebra.
En la administración la señora les dice que no tiene ese número, por lo que ambos abandonan el lugar no sin cierta desolación. Sin embargo, una vez fuera, observan que en el escaparate están los números que vende la administración, entre los que se encuentra el 31444. Vuelven a entrar y le preguntan de nuevo. Buscando un poco mejor… ¡¡¡le quedan dos décimos!!! Cris se hace con ellos y se lo comunica al comité. Todos como locos buscando los números por internet. Esta es la única administración de la comunidad de Madrid que tiene ese número. El sitio más cercano donde encontrarlo es Ávila. Cris hace una lista de familiares y amigos a quienes reservarles un décimo. Le salen 37 personas. Consigue pedir 37 décimos a una administración de La Roda, Albacete. Y me reserva uno para mí.
Yo estaba en Dublín cuando Alberto me contó todo esto por el messenger. Me comentó que “las reglas de Cris” decían que sólo un décimo por persona. Que había que repartir la suerte entre cuanta más gente mejor. Esa era la condición.
A estas alturas estarán ustedes pensando…. “si solo es un sueño”… ya, ¿pero se hubieran atrevido a dejar de comprarlo? Porque a cada persona que lo contaba esa historia se ponía a buscar el número como un loco. Mi tío Miguel Ángel consiguió los dos últimos en una administración de La Coruña. El hombre que atendió su llamada le preguntó de dónde llamaba, pues le había llamado mucha gente de Madrid preguntándole por ese mismo número. Silvia, desde Vitoria, llamó a más de doce administraciones antes de conseguir su décimo en Villafranca del Penedes, Barcelona. En todas las anteriores le decían que “ese número que acaba en tres cuatros está agotado“.
La lista de historias referidas a este décimo sería inagotable. Se produjo una avalancha de comunicaciones, de transmisión de una ilusión prenavideña que para mí no tiene precedente en mi vida. Entre la banda de Lavapiés era el monotema. Durante semanas no se ha hablado de otra cosa. A todos les decíamos lo mismo: “solo un décimo por persona”. Nos guardamos dos décimos a mayores para fundar una ONG y construir un hospital en el pueblo de Abdulai en caso de que cayera el gordo. La fiesta estaba convocada en la plaza de Lavapiés. Con música africana y gaiteros gallegos por cortesía de Estela. Hasta llegamos a hablar de cómo negociar con los bancos los depósitos de los premios. Una auténtica locura. El cuento de la lechera llevado al extremo.
¿Superstición? Puede. Una vez una psicóloga amiga mía, muy racional por otra parte, me dijo que el inconsciente es atemporal. Que por eso hay personas que tienen cierta capacidad para hacer predicciones o ver cosas que ya sucedieron y de las cuales no fueron testigo. Sus dudas me dieron que pensar. Y reconozco que es un asunto en el que no tengo formada una opinión. Aunque todos los videntes de la tele, me parecen unos farsantes.
El sorteo está acabando y el 31444 no ha aparecido por ninguna parte. Ni un mísero reintegro. Ni ONG, ni corte de mangas al jefe, ni nada. Abdulai está de baja por un golpe que sufrió en las costillas hace una semana mientras trabajaba. Tiene miedo a que le despidan cuando vuelva de la baja. Esperemos que Alá le cuente otra forma de mandar más dinero a su familia.
Pero nada puede resumir mejor toda esta historia que el correo que Cris nos envió ayer a todos, y que, con la venia, reproduzco porque me han parecido unas palabras que no pagan los 300.000 euros al décimo que hubieran caído con el gordo:
Aviso a todos que con tanto cuento de navidad, tanta lotería soñada y tanto llanto emocionado me voy a poner un tanto cursi:
Pues bien, casi ha llegado el día y mañana sabremos si los sueños se cumplen o al menos nuestro sueño…….. quería desearos suerte a todos amigos miembros del “Club de millonarios Abdulai Keita” .Si mañana toca nos veremos en la fiesta celebración que será convocada ,dios mediante ,en el populoso barrio de Lavapiés, si por un casual no nos toca pues hacemos una fuesta igual para celebrar que hemos formado parte del SUEÑO DE ABDULAI.
Lo más importante y lo que más paz me da es que todas las personas que jugamos a la lotería con el ya famosos 31444 somos corazones generosos ……. ya sé que en el mundo hay hombres malos pero a mi me ha tocado conocer el bando de los buenos y todo gracias a vosotros. FELIZ NAVIDAD Y QUE LA SUERTE NOS ACOMPAÑE.
Ese bombo con las ochenta mil bolas no es, en realidad, en el que nosotros hemos depositado nuestra suerte. La verdadera suerte la disfrutamos todos los días del año, de saber que nos tenemos los unos a los otros.
Feliz Navidad y Feliz año nuevo para todos.
Hoy es viernes. ¿Os imagináis si sale el 31444 en el cuponazo de la ONCE? Eso si que sería para mearse de risa.