En 1997 estaban bastante de moda. Los Héroes del Silencio fueron un poco símbolo de una generación a la que todo le iba bien. Una de las primeras bandas españolas que hacían gira por toda Europa. Yo les tenía una manía que no los podía ni ver. Entonces me gustaban grupos que cantaban cosas que hoy creo que deprimirían al más optimista. Pero nos servían de refugio en aquellos tiempos de confusión a quienes nos sentíamos un poco diferentes. Más que diferentes éramos un poquillo antisociales: nunca nos gustó la pachanga ni el bakalao, no conocíamos nada indie así que nos quedamos con el rock marginal. Las cosas no funcionaban demasiado, pero nos apoyamos unos contra otros y fuimos tirando. A tientas y barrancas a casi todos nos ha ido bien.
A Sarajayne siempre le gustaron los Héroes, por eso se llevo a La Palma algunos discos. Una tarde volvíamos en el coche desde Tazacorte. A mí el buceo me había dejado derrotado ese día y como conducía ella me quedé dormido en el asiento de al lado. Estaba oscureciendo. Sonaba un disco de un concierto de los Héroes al cual procuraba no hacer mucho caso, pero entonces, entre dormido y despierto, reconocí la canción.
Aunque en aquellos años nunca les presté mucha atención, sonaron tanto que esa chispa se me había colado por algún rincón del subsconsciente. Y en medio de aquella carretera llena de curvas me di cuenta de que han pasado diez años en los he probado a frotar dos palos entre sí, rascar una piedra contra otra, girar y girar la piedra del mechero, descabezar cerillas, poner la lupa bajo los rayos del sol…
… y aunque no sé muy bien en qué momento exacto -ni por cual de los mecanismos- se produjo la chispa, sí que es cierto que ya he conseguido hacer algo de lumbre. Es por esto que La Chispa Adecuada, se ha convertido para mí en la canción del verano 2007.
Que lujo poder tener promesas que olvidar.
Hoy ha sido la vez número 10.592 que el sol ha salido para mí. Lo que a una vez por día, viene a hacer un total de 29 años desde que Olguita me trajo a este mundo. Nunca había tenido tantas ganas de seguir disfrutando de los amaneceres. Algo debe de estar ardiendo.
Cumplen años hoy también: Javier Mozo (a quien siempre le encantaron los Heroes), Alejandro Arranz y mi prima Bea. Felicidades.
Poco después de recoger el golfillo en Barajas paraba a echar sopa y llamaba a los gorilas: “¿Cómo ruge la Gallarda?”. -”Ruge Perfetu” contestaba Buach, recién llegado a Noceda desde Alicante con una parada técnica en Pucela pa zampar en vida una pizza con Sheila y Luiiiiiiiiiiiiiiis! Se barajaba, entre otras opciones la de las bodegas de Las Traviesas, extremo que me confirmarían de camino.
A las 2 de la mañana aparcaba en la ermita de Robledo sin haber pasado por casa. Un encuentro fabuloso con gran parte de la concurrencia. Las bodegas ya habían acabado pero nos quedaba la barra del bar, un montón de abrazos y unos pelotes: había ganas de reunión. Pasamos la noche recopilando aconteceres del último año, trasegando gintonics y separando alguna que otra pelea… ya os podéis imaginar, cada uno busca la fiesta como puede… La nuestra acabó, como no podía ser de otra manera, comiendo chorizo frito en Sicoro´s pub a las siete de la mañana.
Por delante una semana de fiestas y algo mucho mejor: la pre-fiesta. La pre-fiesta ya ha superado con creces a la fiesta en el nivel de diversión. Pasa con casi todas las celebraciones que se encuentran estandarizadas: tienen su sentido… pero son tan predecibles que pierden parte del encanto. Los días de pre-fiesta puede pasar cualquier cosa. Como te descuides acabas echando la segunda partida de la noche en un bar cualquiera con un cubata y una tapa de cecina y jamón. Ibamos por la cuarta mano cuando nos dimos cuenta de que habíamos quedado con Mitch y Gema, así que tuvimos que postponerla y zampar en vida la tabla de embutido berciano y apurar las copas para evitar perder dos amigos…. cosas de la pre-fiesta. (En serio… no hay mucho más que contar, y contarlo ahora seguro que no tiene nada de gracia, hay que estar ahí).
Y luego las fiestas en las que descubrimos que desgraciadamente, nos vamos haciendo mayores. Ya no se aguanta tan fácil una ronda de bodegas, unas poquitas horas de sueño, el partido de solteros contra casados (con los mejores exponentes de la soltería jugando con el enemigo) y una noche entera sin dormir incluyendo la ronda de petición de huevos.
De todo esos días aconteció, me quedo con dos momentos:
1) Gorilas y Cecinas tirando pelotas en la tómbola de los muñequitos. Muy pocos consiguieron premio y me quedo con las ganas de saber la comisión que le pagó el gitano a Pepelu por provocar a los potenciales tiradores como este menda malgastó nueve euros para nada….
Me hizo pensar que un año más estamos juntos. Nos conocemos desde la infancia, nos hemos visto crecer y la verdad es que no hemos cambiado tanto.
2) Un brindis en la ronda del ponche en frente de la casa de Travieso. Con todos los quinces de agosto en los que yo le vi batirse el cobre, esta vez era la primera vez que no estaba. Qué menos que rendirle honores ante el lugar del que siempre salió para ofrecernos un cacho de roscón y un aguardiente de arándanos a las diez de la mañana. Una reflexión dura a la par que reveladora que nos deja la memoria de don José: la vida pasa para para todos. Mejor haríamos en disfrutar de ella.
Me vi obligado a interrumpir bruscamente el último día de fiestas para hacer 800 Km en el mismo día y asistir en la parroquia de la Divina Pastora de Madrid al enlace de Khalid y Bárbara (como decíamos, la vida va pasando…). Los comprimisos del día siguiente de nuevo en el Bierzo impidieron que degustara el vino abundantemente y me quedara al baile.
Bembibre-Noceda-Barco-Villar… qué rápido pasa el tiempo en vacacaciones. Dos días más cargados de planes y viajes y de vuelta a Madrid medio zombi. La ciudad se vuelve un terreno inhóspito. Tienes que mirar si viene alguien para cruzar una calle, hay gente por todas partes, hace un calor del infierno… definitivamente yo todavía no estoy aquí. Y es que unas vacaciones pueden dar tanto de sí que hasta incluyen una semana de trabajo. Eso sí… ocupé todas las tardes en dormir.
Y el fin de semana siguiente era San Bartolo en Noceda, y como no, hubo que ponerle traca final al mes de fiestas. Lo dicho, de las que menos esperas, en las que mejor te lo pasas.
En Madrid hace buen tiempo. No hace demasiado calor y el verano no se ha acabado todavía. Aún hay ocasiones de ir de pateo a la sierra, de patinar en el Retiro, de empezar a correr para quemar los kilos de roldo ganados al aire en los últimos dos meses. Por primera vez en varios años me vuelve a gustar mi trabajo, así que no lloro. De depresión vacacional nasti del plasti. La vida sigue siendo divertida. Se acaba el verano, si… pero ya llega el otoño.
It’s the middle of summer and I’m chilled to the bone
There’s holes in my shoes where the rain comes in I’m sitting on top of the world
¿Cuando empieza el verano? Según astrónomos y meteorólogos en alguna hora concreta del 21 al 22 junio. La tradición dice que la noche de San Juan y la mayoría empezamos a contarlo cuando empieza a hacer calor.
Si en la noche de San Juan, tienes la oportunidad de saltar por tres veces una hoguera de cierta altura en medio de una playa atestada de gente en los diversos grados de ingesta etílica, pues bueno… puede ser un punto de partida para el verano. Pero si esa playa es la Playa de América en Panxón (Pontevedra) y además estás rodeado de un grupo de colegas a los que acabas de conocer pero que te tratan como si los conocieras de toda la vida, y además te invitan a cerveza, churrasco, licor-café y -literalmente- la mejor queimada que he probado en mi vida…. bueno… eso si que es comenzar un verano apuntando alto.
Merced a Sarajayne, tuve el placer de conocer a Roi, Lupe, Araceli, los gemelos Javi y Rubén, aquella frances que no hablaba y… (¿por cierto?… buendo… da igual), Ruben el de Xinzo, y bueno…. había muchos más pero ahora no me acuerdo de todos los nombres. También Fati, Raúl, Rober y Asedila, que pasamos juntos todo el finde. Ya no recuerdo los deseos que pedí al saltar en la hoguera, pero casi seguro que se me han cumplido… porque últimamente me sale todo tan bien que parece que me basta desear las cosas para que sucedan.
El fin de semana gallego terminó, como no podía ser de otra manera con homenaje a base de pescado y marisco en torno a una mesa redonda donde se disfrutó ampliamente de comida, vino y buena conversacion. Gracias a Toni y a Cris. Todo esto gracias a Sarajayne, que me está proporcionando tan buenas compañías.
No hay verano que valga sin una buena barbacoa, y la azotea de Sarajayne nos ha permitido, también disfrutar de varias de ellas bajo el mismo cielo de Madrid. El portero del edificio parece que está un poco moscatel con las inquilinas, pero no lo estaría tanto si hubiera probado las costillas que preparó el Guti.
Alguna visita a la sierra, por eso de que no hay que dejar que se enfríen las botas. Las cumbres de Peñalara, ¿por qué no?
Y si te duran las ganas de montaña y aparece un plan con aquella gente que conociste en la playa… pues por qué no mezclar ambos planes y pasarte un fin de semana en Luarca. Si, ya, son mil y pico kilómetros en un fin de semana, pero el golfillo puede con ellos. Ya sabéis, camping, unos litros, unas toallas, la playa ahí al lado, las impresionantes vistas a los acantilados, y la generosísima acogica que Lorena y su familia nos brindaron en Gam… estoooo… en Trevías (gran pueblo, por cierto). Hubo risas para todas las mandíbulas y culines de sidra a tutiplén en las fiestas de la vecina localidad de Barcia, bailando con la orquesta. Como toda fiesta de pueblo que se precie algunos cafres acabaron a hostia tendida en medio del recinto ferial, momento que aprovechamos para, muy sutilmente desaparecer del lugar.
Un gran reencuentro que habrá que repetir, amigos… creo que era Roi el que ya estaba preparando el plan para siguiente, ¿no?
Si en el mes de julio sólo trabajas hasta las 15h. te encontrarás con que tienes miles de millones de cosas en la agenda que no eres capaz de hacer a diario… y el supuesto tiempo extra para descansar se convierte en una suma de compromisos que no te dejan respirar… un poquito de estrés para que el comienzo de las vacaciones te coja sin agobios… bueno, visto ahora ya no parece para tanto.
Aunque cuando en medio de aquellos agobiantes días te sale un viaje de trabajo, aunque sea de dos días… ¡¡te parte por la mitad!! Sobre todo cuando tienes que buscar por todas las tiendas de deportes de Madrid la camiseta del Rayo Vallecano para darle una sorpresa a Luiiiiiiiiiiiiiis cuando llegue el viernes a la capi.
Y es que resulta que el tiempo va pasando, quieras que no, y algunos de los más férreos defensas que teníamos en el partido de solteros contra casados de las fiestas deciden pasarse al bando contrario. Mitch y Gemma contraían matrimonio y no podíamos faltar a la cita. Por aquí se dejaron también caer Uli, Luiiiiiiiiiiiis, Sheila, Buach y Finín. Así que aparte de pasarlo de puta madre en la boda lo pasamos también bien el resto del finde. Eso si, si alguno va a comer a Illescas un domingo por la tarde, que tenga cuidado donde entra.
Oye… que aunque fuera verano os estoy contanto sólo los fines de semana. Entre semana me levantaba a las 6.15h como un clavo… ¡¡alguien tiene que levantar el país!! Pero en esto llegaban las vacaciones. ¡¡¡Qué sería del verano sin las vacaciones!!! Si, si… también te las puedes coger en octubre, pero… qué quieres que te diga… no es lo mismo.
La isla de La Palma nos esperaba en toda su plenitud. Seis días nos bastaron para convertirnos en dos auténticos buceadores-una-estrella. Y por la federación alemana, eh! Todo un lujo disfrutar bajo el agua de la sensación de vivir en tres dimensiones moverte entre bancos de sardinas, pasar rozando las rocas, moverte en definitiva en ese mundo desconocido y maravilloso que es el fondo del mar. Me temo que no acabe el año sin que repitamos.
Tuvimos, además la posibilidad de pasear entre los volcanes y los diversos paisajes de la isla que te transportan a otros mundos apenas recorridos unos kilómetros. Incluído al espacio, pues en pocos lugares se puede estar más cerca de cualquier parte conocida de este universo que en el observatorio del Roque de los Muchachos, visita incluida al Grantecán (Gran Telescopio de Canarias).
Los tremendos pateos por las rutas de volcanes y laurisilvas nos brindaron impresionantes imágines en las retinas (alucinante el “efecto-niebla” de los alisios, la vista del Teide en la isla de enfrente o los barrancos de El Tablado). Unos paisajes que apenas podemos imaginar aquí en la península, otro de esos mundos, que también están en éste.
Pero bueno, la vida sigue su devenir y el mismo diez de agosto Iberia nos devolvía a la península y en Barajas nos despedíamos por unos días. Sarajayne se iba a Vigo al día siguiente y yo me salía camino del Bierzo cagando melodías a eso de las 22h… aunque eso ya lo contaremos en otra entrega…
¡Por fin! Llegan las vacaciones. Todo el santísimo año esperano este momento.
Hasta el 20 de agosto, por lo menos, no me veis por aquí. Estaré en El Paraíso.
Uno conocido y el otro aún por descubrir.
Nada más cierto que eso que los Franz Ferdinand acerca del trabajo.
It´s always better on holiday,
so much better on holiday.
That´s why we only work
when we need the money.
Que lo pasen ustedes lo mejor que puedan.
Hasta pronto.
Había pensado que el artículo anterior sería el último antes de las vacaciones, pero no me resisto a escribir este. Ya llevamos alguna semana de primavera y todavía no hemos hablado de ella. No se olviden de disfrutarla. Ahora sí, nos vemos a la vuelta.