Albacete 06. Quedamos.
February 19th, 2006
El pasado viernes 10 de febrero a las 14h, en Miranda de Ebro, provincia de Burgos, Juanillo finalizaba su jornada laboral en la fábrica donde trabaja dentro del departamento de control de calidad. Pasaba por casa para acabar de hacer la maleta y reunirse con el resto de la banda a eso de las cuatro y media. Esta vez Carolina no podía acompañarle aunque le hubiera gustado.
![]() |
Un par de horas antes, Susana, (también conocida como Super), iba conduciendo su Ford Fiesta desde Ourense hacia el aeropuerto de Vigo, donde cogería un avión que la llevara hasta Madrid. En el aeropuerto de Barajas la esperaba Raquel a las 15.30h para seguir el camino hacia Albacete juntas. Yo mismo debería haberme reunído con ellas allí, pero tenía el viernes y el lunes libres, así me decanté por hacerle kilómetros al Golfillo e irme yo sólo para poder así pasar el lunes en Alicante. Yo había tenido un exámen por la mañana y luego me dirijí al Carrefour a abastecerme de víveres para la cena de 30 personas durante dos días: Ingredientes para las ensaladas, embutido, pan de molde y tortillas precocinadas fueron el grueso de la compra. También algo de frutos secos y unas bolsas de patatas fritas que al día siguiente vería volar de las manos de mi prima Raquel a la cara de Juanjo… pero ahí ya llegaremos más adelante.
Porque más o menos a la hora que Susana sobrevolaba la submeseta norte, Uli salía de trabajar de su oficina en Bembibre para recoger a María José y a Ramón. Ramón había llegado desde Eibar la noche anterior y apenas había tenido tiempo de descansar. Uli no veía del todo claro cómo el Ford Escort iba a hacer los más de 600 km que le esperaban. Pero se lanzó a tratar de descubrirlo.
Mientras tanto en Miranda de Ebro, Sergio Tessi recogía a su novia, Saura, que estaba sacando dinero para el fin de semana de los dos. Sergio había pasado la mañana de aquel día pensando que el dinero que su jefe quería gastarse en una máquina cortacesped nueva le parecía demasiado. Y más siendo él, como jefe de mantenimiento el que tenía que encargarla. También había decidido que finalmente llevaría su propio coche, así nadie le iba a prohibir fumar durante el viaje. Había cambiado, sin querer los papeles de su coche por los de la furgoneta del trabajo y más tarde se vería obligado a hacer esperar a los otros tres coches de la caravana de Miranda explicándole el asunto a la patrulla de la Guardia Civil que le paró.
A Guillermo le hicerion el lío en Iberia y perdió el billete que tenía a Alicante por no emitirlo a tiempo. Así que, con un estrés del copón, salió de trabajar por la tarde a toda velocidad y cogió en Avilés el vuelo que le dejaría en Barajas sobre las 20.30h. Uli estaría allí esperándole, (si Iberia se portaba bien, no demasiado) con MJ y Ramón.
A esa hora yo ya había pasado la localidad de Hellín y conducía por una carretera secundaria, escuchando el último disco de los Killers, camino del “Cortijo de las Ramblas”, apenas a unos 20km de la ciudad albaceteña. A mitad de camino, en la parada para tomar el café había llamado a Juanjo, que estaba a punto de salir de Alicante y a Andy que amenazaba con no venir hasta las mil porque estaba petao de trabajo. Concluímos que no importaba la hora, pero que le sería aplicada una ejecución sumarísima en caso de no presentarse aquella noche. [No fueron esas dos las únicas llamadas que hice en esa parada. Incluso en momentos tan excitantes como éste, hay personas de las que uno no se olvida].
Al llegar a la finca, recién caída la noche me encontré con Mery, que había sido la primera en llegar. Había salido de Bilbao el martes, y había hecho una parada de un par de días en Madrid, en casa de Xelu, que no podía venir a esta quedada porque trabajaba el fin de semana. Le echaríamos de menos. Después se había quedado en Hellín, en casa de Toni, un amigo suyo, que es policía local y que la había acompañado hasta la finca con su hijo de nueve años. Entre los cuatro descargamos los vívieres que yo había portado desde el Carrefour de Alcobendas a la nevera. Le eché un vistazo a la casa y no tenía mala pinta en absoluto. Un salon comedor inmenso con una chimenea grande, sofás, una mesa grande para las comidas y un montón de habitaciones, todas con baño. Mery ya había hecho un reconocimiento inicial: las que tenían dos camas estaban hacia un lado y serían para las parejas. Las que tenían tres o más camas estaban al otro lado y serían para los solteros. En palabras de la propia Mery: “a la bacanal…”.
Media hora después llegaba Juanjo con su primo Juan Carlos, al que yo había conocido hace un año en Madrid y un amigo suyo, Pedro, con quien nos echamos unas risas sobre todo por su forma de hablar. Según él mismo, procedía de “Bonanza Place”. Era cazador y hombre de campo. No precisaba de credenciales para demostrarlo.
Nos pusimos a hacer el fuego y a preparar la cena cuando llaman Raquel y Super. Se han perdido un poquito porque la Guía Michelín les ha llevado hasta el pueblo más cercano a la finca. Juanjo enciende una bengala y hace señas hacia la carretera a todos los coches que pasan. Vemos que uno se para en el cruze y entra… son ellas. También lo han conseguido.
Besitos, abrazos, cuanto tiempo hace que no nos vemos y todo eso…. pero vamos a cenar. El hambre aprieta.
La caravana de Miranda de Ebro seguía rumbo al sur. Los cuatro coches en los que viajaban Asier, Barry, Laura, Juanillo, Tessi, Saura, Sergio, Elena, el Rizos, Vladimir, Nuria, Maitane y Oscar formaban un convoy difícil de manejar. Los acuerdos iniciales no sirivieron de mucho. A parte del incidente de Tessi con la Guardia Civil, cuando uno no quería parar a mear es que el otro tenía que parar a echar gasolina. En Madrid se perdieron dos coches, justo los dos que llevaban GPS. Unos se cabraban y otros se reían… nosotros de vez en cuando llamábamos… se iban acercando.
El Chiri había salido de Burgos por su cuenta sobre las 20h. Tenía que parar a recoger a Isra en Villaviciosa de Odón, Madrid, con lo que aprovechó para cenar y luego bajar con calma. Así lo hicerion. Menos mal que se pudo librar de currar este finde porque no haberle tenido entre nosotros hubiera sido una grandísima pérdida. Isra se sumo a la quedada y por primera vez coincidiría con él fuera de Madrid.
Uli consiguió llegar hasta Barajas y salir del nudo gordiano de Madrid sin morir en el intento y siguió hacia el sur con un pasajero más. Guille había llegado en hora. La siguiente parada le tocaba en el aeropuerto de Albacete. Como lo oyen. ¡¡¡Albacete tiene aeropuerto!!! En un vuelo regular procedente de Barcelona llegó nuestra Upaeva. Como Uli había ido acumulando retraso en la ruta tuvo que esperar ella sóla durante cerca de una hora. Ya se pueden ustedes imaginar el ambientazo del aeropuerto de Albacete a las 23h de la noche. Así que Eva, luciendo la mejor de sus sonrisas al operario de turno consiguó que le abriera la sala vip para que esperara a que vinieran a buscarla.
Habíamos acabado de cenar y recogido cuando oímos ruidos de motores afuera. Salimos corriendo, dando y oyendo gritos… “mítico, revelao…, que pasa chico!!”, A la mayoría de los recién llegados no los vemos desde aquel maravilloso fin de semana en Herrera de Caderechas, Burgos. El encuentro no desmereció y como cada vez que nos encontramos, nos reímos un montón y gozamos como reyes absolutistas. Alguno salió del coche rápido de más con lo que intuí que ya estaba hasta un poco harto de la misma compañía tantas horas. Todos se fueron acomodando y la fiesta fue comenzando.
Ya pasaba de media noche cuando Uli llamó para decir que ya estaba en Hellín. Le indiqué más o menos como llegar y lo hizo en menos de 15 minutos. Entro afilando rueda por el camino de acceso a la casa y justo delante de la puerta clavó el freno en medio de la gravilla con lo que el coche derrapó un poco. Abrió la puerta ante los gritos de ánimo de la concurrencia y sin decir ni palabra se puso de rodillas, extendió las manos y besó el suelo de Albacete. También lo había logrado. A nadie le tocaron tantas escalas como a él.
Debía ser más de la una cuando Andy apareció en casa. Su carisma es de sobra conocido entre todos los que alguna vez han tratado con él, así que no tenía casi tiempo de descanso entre un abrazo y otro saludando a la concurrencia. Yo ya me estaba poniendo el tercer cubata cuando lo vi pasar a mi lado diciendo: “a este mamón no lo saludo”, alusión a la que amablemente respondí: “¿será cabrón el tontolculo este?”. Y es que fue apenas ayer cuando cada vez que nos despedíamos era por un mínimo de tres meses. Y es en estos días cuando una semana antes habíamos estado chupando tomando copas y comiendo kebaps por Lavapiés, y va a ser este viernes cuando echemos la partida en el bar de Toño en Noceda. Al acabar su ronda de saludos nos encaramos por fin, con el ya consabido: “Un abraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazo”. Al cual ya va siendo costumbre, añadimos la coletilla: “nos veremos en algún lao”.
Un ratillo después llegaban por fin Chiri e Isra. Estabamos todos por fin. Las carcajadas en la sala ya eran mayúsculas y el marcador del cubo de basura ya señalaba Ballantines 2 – Brugal 3. El partido era animado.
Al despertarme la mañana siguiente ya habrían llegado Kaos y Kagu, que habían trabajado de noche y habían salido de viaje a las 6 de la mañana sin dormir. Todo un derroche de medios para aparecer en esta quedada Albacete 2006 que, concluída la fase de viaje de ida paso a relatar.
Lo habían organizado casi todo entre Juanjo y Raquel. Las Ramblas de xxxxxxxxxxxxx es una finca de unos 20 kilómetros cuadrados situada en la sierra que hay cerca de Hellín, provincia de Albacete. El hombre nos contó que podríamos jugar al paintball y hacer piragüismo en el río. Al llegar nos encontramos con que no había mucha agua por lo que no pudimos echarnos a navegar.
La noche del viernes, como hemos narrado fue principalmente para prepararlo todo, recibir a la gente y mantener la casa y el cuerpo calientes. Ahora que ha pasado una semana no creo que pueda acordarme mucho de lo que sucedió aquella noche. Sólo sé que me lo pasé de puta madre prácticando uno de mis jobis favoritos: charlar con los colegas tomando copas. La noche se iba alargando y a eso de las cuatro de la mañana empezamos a pensar en atacar las sobras de la cena. Zampamos en vida lo que quedaba de la tortilla y aún tuvios ocasión de hacernos unas tostadas de tomate a mayores.
Uli cogió la juerga con ganas y no la soltó hasta que le obligaron a ir a la cama. No encontraba su cámara, y a punto estuvo de servirse un cubata en un vaso con varias colillas. El que se iba cansando iba desapareciendo sabiendo que habría alguien de guardia en el campamento. La bandera fue finalmente arriada por parte de Juanillo y Buach sobre las 7.15h de la mañana.
Me despertaron las venas de mi cabeza que tenían una presión excesivamente alta. Había un ruido tremendo en el salón. Debían de estar desayunando. Abrí un poco los ojos para descubir con quién estaba durmiendo y resultó que Buach estaba a mi lado y Juanjo en la otra cama. Aproveché para ejercer el derecho a despertar violentamente a sus consortes que tiene el primero que se levanta para liarme a almohadazos con ellos, sobre todo con Buach, que venga de donde venga, siempre me lo encuentro durmiendo en mi cama.
Llegamos los úlitmos a desayunar cuando ya todos estaban casi listos para el paintball. Fue en este momento cuando descubrimos que se comentaba que Uli había mantenido una contínua serenata a lo largo de las pocas horas que durmió. Eva y Guille que durmieron con él no acababan de estar de acuerdo con el si bemol que marcaba el compás.
Fuimos a la parte baja de la finca donde iba a tener lugar la madre de todas las batallas. Hizimos dos equipos por el viejo sistema del patio del cole, donde dos elegían “a pares o nones”. En este caso los generales para esta guerra iban a ser Juanjo y el Chiri. Me tocó en el equipo de Juanjo, que al final resultó ser el malo. En este punto hemos de reseñar, que la mayoría de las chicas se rajaron y no decidieron no arriesgarse a romperse una uña o deshacerse su peinado, con la horosa excepción de Laura en un principio y Mery que se animó después. Laura estaba en mi equipo y Barry, su novio en el contrario. Nos aseguramos de que no fuera a trabajar como espía enemigo, así que jurando lealtad a su bandera siguió completamente nuestra estrategia.
![]() |
Sin muchos más prolegómenos empezaron los tiros. Esto es muy sencillo: en principo hay un juego, con unos objetivos de capturar no se qué en el campo del contrario y todo eso, pero al final el juego se puede resumir mucho más. Hay unos arbustos, unos bidones, unos palés y unos montones de tierra. Se trata de atizarle con las balas de pintura a los contrarios y que no te atizen a ti. El motivo de que evitar que atizen es doble: si te dan, estás muerto y tienes que abandonar la partida, pero es que adamás duele que te cagas. A mí me dieron por todos los lados. Aprovechando mi carrera de pasos largos me lanzé cuerpo a tierra en varias ocasiones siendo la avanzadilla de mi equipo, por eso me daban todas a mí. Una vez estaba tan cerca de ellos que me dieron tres bolazos seguidos en la cadera que ni si quiera explotaron. Tuve que abandonar sin más…
Nos ganaban en todos los juegos porque se desplegaban mejor y porque los cabrones no salían cuando les dábamos. En el último de ellos decidí que ya estaba bien de que me untaran y me quedé atrás del todo, cual francotirador, en medio de unos arbustos. A mis compañeros se los habían cargado ya a casi todos (“dios mío, Charly, esto es un infierno”) así yo en mi trinchera me decidí a vengarlos. Se me acercaban tres por la derecha queriéndome hacer la envolvente. Me encontraba casi sin munición, rodeado de enemigos, sin apoyo aéreo, las comunicaciones fallaban, la lluvia de fuego era incesante, la situación era desesperada. Apunté a la vanguardia del enemigo y conseguí acertar a su centinela. Mientras el resto de los atrincherados buscaban otra posición salí a campo descubierto corriendo hacia el enemigo aprovechando ese lapsus. Descubría a Asier y a Barry agazapados y allí mismo los ametralle echándome de nuevo a tierra. Barry me disparó un poco más tarde. Yo no le había dado. Cuando me abalancé sobre ellos ya no tenía balas. Y así acabó mi aventura guerrera.
Es una descarga de adrenalina tremenda. Muy recomendable. Yo era la primera vez que lo hacía y estoy seguro de que repetiré. Salvo algún que otro pique debido a tiros a bocajarro que alguno le tiró a otro todo fue bien. Nos reímos un montón.
Volvimos a casa. Los que no habían jugado ya habían ido antes y nos estaban haciendo la comida. Comimos como los marqueses, a las 5 de la tarde y como empezó a hacer mal tiempo pasamos casi la tarde entera dentro de la casa. La cena requirió algo más de compra. Se acercaron a Hellín a comprar más comida y, no sé lo que pasó allí, pero nada demasiado bueno, porque todos venían cabreadísimos, al parecer con Juanjo. Nada más llegar vi que Raquel cogía las cuatro bolsas de patatas fritas que habían sobrado el día anterior y se las tiraba a Juanjo a la cara. No quise hacer preguntas. Empezamos a preparar la cena, poco a poco, sin calma y dándole vidilla a la botella de Beefeeter que me habían traído bajo demanda. Se olvidaron de la tónica así que me dejaron casi igual que estaba. Pero bueno, ya se sabe… si no hay lomo, de todo como.
La cena empezó sobre las doce de la noche. Mientras la preparábamos tuvimos ocasión de descojonarnos de risa con la risa tan peculiar de Nuria. Indescriptible. Yo creía que lo hacía de coña, pero en cuanto descubrimos que era en serio no hubo otra que provocarla y ya nos podíamos reír todos. Consiguió incluso desplazar al “iiihh ihhh iiihh” de nuestra Upaeva. Por cierto, era el cumpleaños de Upaeva ese mismo día, y pudo celebrarlo por todo lo alto con toda esta banda. Debido a esto mismo había un par de tartas sobre la mesa. El ambiente estaba un poco extraño, empezó a haber piques de lado a lado de la mesa (puede ser una gran distancia siendo 30 comiendo). Juanjo y el Chiri empezaron a picarse. Uno tiraba pan, el otro hacía el ademán de amenazar con el cuchillo. Chiri se levanta y coje la tarta con gesto amenazante. Todos gritamos. La deja en la mesa. Yo me levanto imaginándo lo que se nos viene encima. Juanjo la coge y ni corto ni perezoso se la tira a Chiri, que compartió tartazo con Juanillo. Todos salen corriendo temiendo que pueda ser lo siguiente. Juanjo huye. Sin comentarios.

Juanjo despareció un rato por miedo a las represalias y los afectados fueron a ducharse. Recogimos la mesa y nos dispusimos para la sobremesa. Adivinen a quién le tocó limpiar. La velada en torno a la chimenea empezó con chistes y fue derivando en historias de miedo ya con la luz apagada. Todos los revelaos cantaban esa coletilla de la que no me acuerdo completamente “….súuuuubito, móoooortico.., no sé que maaaaaas, y bifuuuuuuquico…”. Las historias eran chorradas, pero acojonaban bastante. Iban sucediéndose las retiradas. Ya sabéis, la selección natural, solo los fuertes sobreviven y este caso no fue muy diferente de la noche anterior. Aunque hemos de decir que algunas de las despariciones resultaron un poco forzadas. Algunas las podemos considerar huidas y otras, digamos… concertadas.
Juanillo, Asier, Buach y yo segimos mano a mano sentados en la barra de la cocina hablando de lo divino y de lo humano. Pensábamos en que con todas las cosas que, entre todos, tenemos en común y todas las diferencias, había entre todas aquellas personas reunidas en la sierra de
Hellín, Albacete dos coincidencias fundamentales, dados los tiempos que corren: nos encanta divertirnos y no nos gustan nada las drogas. El alcohol es la única que nos permitimos, y ni si quiera todos.
Mas tarde Juan me llevó hasta su coche porque quería enseñarme una cación que llevaba escuchando hace meses y que siempre le hacía pensar en mí. Una canción de Sidonie que dice: “… Joe, sabes que yo, te seguiré aunque te pierdas por el mal camino…”. Joder, Juanillo… de verdad que me emocioné!!
Así fue pasando la noche y plegamos cuando el cuerpo ya no podía más. Si no hubiera estado lloviendo quizá hubieramos ido a dar una vuelta por la finca comiendo las últimas pipas que quedaban… pero no era plan.
A la mañana siguiente me desperté con la oferta de Chiri de ir a correr un poquito por la finca y así lo hice. Hay que tener en cuenta que el Chiri y el Kagu son unos maquinas y estaba un poquillo acojonado. Al ver que se sumaban Asier e Isra me tranquilicé un poco, pero no me sirvió de mucho, porque todos zapateaban de lo lindo. Corrimos por caminos hasta los topes de barro durante unos 25 minutos (yo un poco menos porque raché un poco antes. El invierno me tiene muy bajo de forma).
Al llegar a la casa todos se reían de nosotros (especialmente del que había llegado el último) pensando en de qué clase de locura estamos afectados. “Pues nada, chico! Que nos hemos revelao!”
Había venido el tío a cobrar. Y como yo era el contable se había ido un poco chamuscao. Era un vil. A mí no me cayó bien desde que abrió la boca. Y me di cuenta cuando un rato más tarde fui a pagarle. Es por esto que, a pesar de haberlo pasado de puta madre, NO RECOMENDAMOS ESTE SITIO a los lectores de La Cueva del Ermitaño. Y por lo tanto ni si quiera ponemos el enlace a su web.
![]() |
Llegó la hora de la comida: sobras de todas las comidas anteriores y mogollón de comida sin abrir. Como siempre nos hemos pasao comprando. Luego se reparte. Salimos a hacer las fotos de despedida y acto seguido los que tenían que coger aviones de vuelta empezaron a retirarse. Consiguientes besos y abrazos como de costumbre, pensando ya en la siguiente. Algún que otro show a la hora de las fotos y bueno… empezar a ver los coches desfiar.
Poco antes de esto se cumplió lo que todos llevábamos horas esperando. En la nevera se hallaba la última tarta aún intacta. Juanjo entró a la casa a hacer su malete y Chiri había entrado medio minuto antes: ¿realmente hace falta que cuente lo que pasó?
Todos salieron en estampida salvo Juanjo y yo, que cuando entramos en la casa y vimos aquel desastre nos quedamos flipando. Juanjo dijo: “vámonos de aquí pero ya”. Le convencí para recoger, por lo menos lo mayor, para evitar al menos el shock inicial de quién viniera a limpiar. En 10 minutos ya estábamos saliendo de allí entre trozos de tarta por el suelo, migas por todas partes, botes de cerveza, dos potas mediadas de patatas con chorizo, etc, etc, etc….
Pusimos rumbo a Alicante para reunirnos con Buach a última hora que había ido a llevar a Eva al aeropuerto. Fuimos a cenar y luego a tomar una al garito de Juanjo. Era el momento de los mensajes. Travi ya había llegado a Ponferrada. Tessi y Saura llamaron porque no estaban seguros de si habían pagado por los dos. Vladimir “de” y Nuria ya estaban también en casa, y así sucesivamente todos fueron llegando desandando el camino andado el viernes.
Albacete 06 había llegado a su fin.
¿La próxima donde?
Entry Filed under: Cronicas de viaje





10 Comments
1. Joe | February 19th, 2006 at 3:48 pm
Necesito más fotos y vídeos!!!
Sé que por lo menos Chiri y Elena tienen más fotos del paintball.
Mandadme por favor.
2. Juanillo | February 19th, 2006 at 10:50 pm
Hola amigo Joe,ya he leido tu cronica sobre Albacete ‘06 y me ha gustado mucho. Solo decirte que hacia tiempo que no conocia a gente tan cojonuda como vosotros. En que hora llame a Juanjo…..ese sábado a las 5:30 de la madrugada!!!!!!!!!!No me arrepentire en la vida.
Un abrazo de Juanillo y Carola.
3. Cachorrin | February 20th, 2006 at 3:19 am
Estupenda cronica amigo Joe.Nadie como tu y tu cuaderno de bitacora particular, para reflejar todo lo acontecido en nuestros viajes hacia Albacete y lo ocurrido en la propia quedada.Eres un verdadero artista.
Un saludo desde las lluviosas tierras asturianas
4. Mery | February 20th, 2006 at 10:18 am
Un abraaaaaaaazo mi querido Joe!!
La verdad es que todavía sigo con la boca abierta….qué espectacular capacidad de retentiva…no se te pasa una tio!! Eres un magnífico cronista!! Has hecho que evocara a la perfección cada momento allí vivido….im-presionante.
Un besin cariñín!
5. upaeva | February 20th, 2006 at 3:09 pm
Bien por ti,bicho!!Qué gracia recordar la foto de Uli! Con lo que salpicaba el aceite!
De nuevo, no puedo más que agradecer los amigos que tengo.
1 abraaaaaaaaazo campeon!
6. raquel | February 20th, 2006 at 3:53 pm
Muy bien, redactor Joe, pese a algún juicio de valor errado (relativo a uñas y peinados), has recogido con bastante precisión lo que allí pasó durante dos días. Como siempre, ya estoy esperando la próxima. Te he pasado 5 fotos que hice durante la operación “palets en la serranía”
Besos, chato
7. isra | February 20th, 2006 at 5:22 pm
Muy buena la cronica Joe, solamente un apunte, el epitafio de las historias de “terror” citadas, que no recuerdas bien (seguramente por las copas en tomadas) es el siguiente:fúnebre, mórtico, cadavérico y difúntico
8. Tonotou | February 20th, 2006 at 11:21 pm
Me alegro de que lo pasaseis tan bien, envidia sana. Y que gran crónica, amigo.
9. Super | February 21st, 2006 at 1:34 pm
No dejas de sorprenderme…..
Yo no puedo recordar el nombre de toda la gente que participo en esta quedada y tu te sabes la historia de cada uno.
¡Eres genial!
Una cosilla: Perdona bonito de cara, pero no participe en el pin-ball ,no por miedo a romperme una uña.
No queria acabar con un moraton como el tuyo.
Bicos
10. berto_nocedaatope | February 27th, 2006 at 8:08 pm
Más gráfico , imposible … por momentos he vivido en mis carnes experiencias que dejé atrás en la “milicia” jaja … Una pena no vivirlo “in situ” .
Un abrazo