El próximo 26 de setiembre de 2007 además de ser el cumpleaños de mi amiga del alma Laura Fernandez se producirá otro acontecimiento casi tan importante como ese. Un nuevo diario sale a la venta en España. Se trata del periódico Público que dirigirá Nacho Escolar, a quien yo hace mucho tiempo que leo habitualmente en su blog. Muchos de los periodistas a los que a mí me gusta leer van a escribir ahí, así que creo que puede ser interesante. Yo que ustedes me hacía con el primer número.
El pasado día 15 de setiembre, Sarajayne y el que estas líneas escribe tuvimos la suerte de disfrutar como espectadores de lujo del partido del campeonato del mundo de rugby que jugaron Nueva Zelanda y Portugal en el estadio Gerland de Lyon.
Todo empezó cuando me enteré de que la empresa para la que trabajo ahora era patrocinadora del evento y pedí, lloré incluso supliqué por un par de entradas. Después de exponer mi grandísima y recién contraída afición a este deporte, e incluso falsificar un poquillo el currículum de Sarajayne como rugbista nos consiguieron dos entradas para este partido que sumados a un vuelo de Easyjet por 50 euros y un hotelucho en la ciudad francesa nos compuso un fin de semana la mar de majo.
No creáis que el partido tuvo la mar de emoción. Los All Blacks les pasaron por encima a los portuguesillos, pero moló. Moló mucho. Desde los himnos nacionales de los equipos y el cántico de la haka todo fue pura emoción. El estadio apoyaba a muerte a Portugal por eso de estar con el más débil.
Nada más empezar, Joe Rockocko clavó un ensayo escapándose por su ala. Y acto seguido caía el segundo y la conversión por parte de Nick Evans. Los de negro se confiaron y el partido empezó a ser un poco aburrido. En esto que los portugueses clavaron un drop desde más de treinta metros lo que ponía el partido 12-3. El público se volvió loco al grito unánime (en el que participábamos, por supuesto) de ¡¡¡Pur-tu-gal!! ¡¡¡Pur-tu-gal!!!.
Fue el revulsivo que necesitaban los All Blacks para empezar a clavar ensayos sin parar cada vez que Portugal perdía una bola. El marcador subía y subía….
Sólo la segunda parte, con la entrada en el campo del pilier Rui Cordeiro (atención a sus fotos) pusieron un poco de diversión extra al partido. Después de cuatro melés en la misma línea de ensayo, Rui consiguió el segundo ensayo para Portugal en la historia de los mundiales. Hay que tener en cuenta que estos tíos ni si quiera son profesionales.
En fin, que 108-13. Muchos puntos, risas y aplausos para todos. El público se lo pasó bien que es lo que cuenta. Lo mejor de todo llegó al acabar el partido, cuando los suplentes de los dos equipos se puesieron a jugar una pachanga de fútbol. Y ojo! que algunos la tocaban de puta madre. En esto si que tenemos que decir que a los portugueses les iba algo mejor. Los pocos que aún quedábamos en el estadio aplaudimos los goles y todo.
Por la tarde nos dimos un pirulo por Lyon, que la verdad es que tampoco dice gran cosa. Estaba lleno de hinchas que habían venido a ver el partido, lo cual garantizaba encontrar cerveza por doquier. Cosa que agradecimos al lado de un parque donde nos tumbamos a descansar. Por la noche fuimos a cenar a un restaurante muy francés donde comimos cosas muy ricas y por cierto bastante diferentes a las que te encuentras en España. Una pasta para ser menú del día pero bien invertida.
La sorpresa final fue encontrarnos con un autobús de porgueses cerca del restaurante cuando salimos. Nos acercamos a ver la fiesta que estaban montando y descubrimos….. tachaaaaaaaaaan!! ¡¡¡¡que eran los jugadores!!!! Allí estaban dispuestos para marcharse y rodeados de unos cincuenta aficionados portando banderas, camisetas y bufandas. Los tíos como auténticos héroes. Lo tenían que estar flipando la verdad.
Si a alguien tengo que agradecer este viaje es a Sarajayne que me ha descubierto este deporte, que yo, en mi osada ignorancia, creía un juego de animales de bellota y - aunque los haya - es muy bonito de ver… ya no sé si podría decir lo mismo de jugar….
A cuenta del artículo que escribí hace ya casi dos años, El Capitan Fantasma, se han puesto en contacto conmigo algunos familiares de Tomás Fernández Castro intentando conocer más detalles sobre su vida y su muerte. En los comentarios del artículo anterior está lo que cuentan sobre él. Si alguien sabe algo que quiera comunicárselo puede dejar un comentario aquí o enviarme un correo. Intentaré harcerles llegar la información.
En 1997 estaban bastante de moda. Los Héroes del Silencio fueron un poco símbolo de una generación a la que todo le iba bien. Una de las primeras bandas españolas que hacían gira por toda Europa. Yo les tenía una manía que no los podía ni ver. Entonces me gustaban grupos que cantaban cosas que hoy creo que deprimirían al más optimista. Pero nos servían de refugio en aquellos tiempos de confusión a quienes nos sentíamos un poco diferentes. Más que diferentes éramos un poquillo antisociales: nunca nos gustó la pachanga ni el bakalao, no conocíamos nada indie así que nos quedamos con el rock marginal. Las cosas no funcionaban demasiado, pero nos apoyamos unos contra otros y fuimos tirando. A tientas y barrancas a casi todos nos ha ido bien.
A Sarajayne siempre le gustaron los Héroes, por eso se llevo a La Palma algunos discos. Una tarde volvíamos en el coche desde Tazacorte. A mí el buceo me había dejado derrotado ese día y como conducía ella me quedé dormido en el asiento de al lado. Estaba oscureciendo. Sonaba un disco de un concierto de los Héroes al cual procuraba no hacer mucho caso, pero entonces, entre dormido y despierto, reconocí la canción.
Aunque en aquellos años nunca les presté mucha atención, sonaron tanto que esa chispa se me había colado por algún rincón del subsconsciente. Y en medio de aquella carretera llena de curvas me di cuenta de que han pasado diez años en los he probado a frotar dos palos entre sí, rascar una piedra contra otra, girar y girar la piedra del mechero, descabezar cerillas, poner la lupa bajo los rayos del sol…
… y aunque no sé muy bien en qué momento exacto -ni por cual de los mecanismos- se produjo la chispa, sí que es cierto que ya he conseguido hacer algo de lumbre. Es por esto que La Chispa Adecuada, se ha convertido para mí en la canción del verano 2007.
Que lujo poder tener promesas que olvidar.
Hoy ha sido la vez número 10.592 que el sol ha salido para mí. Lo que a una vez por día, viene a hacer un total de 29 años desde que Olguita me trajo a este mundo. Nunca había tenido tantas ganas de seguir disfrutando de los amaneceres. Algo debe de estar ardiendo.
Cumplen años hoy también: Javier Mozo (a quien siempre le encantaron los Heroes), Alejandro Arranz y mi prima Bea. Felicidades.
Poco después de recoger el golfillo en Barajas paraba a echar sopa y llamaba a los gorilas: “¿Cómo ruge la Gallarda?”. -”Ruge Perfetu” contestaba Buach, recién llegado a Noceda desde Alicante con una parada técnica en Pucela pa zampar en vida una pizza con Sheila y Luiiiiiiiiiiiiiiis! Se barajaba, entre otras opciones la de las bodegas de Las Traviesas, extremo que me confirmarían de camino.
A las 2 de la mañana aparcaba en la ermita de Robledo sin haber pasado por casa. Un encuentro fabuloso con gran parte de la concurrencia. Las bodegas ya habían acabado pero nos quedaba la barra del bar, un montón de abrazos y unos pelotes: había ganas de reunión. Pasamos la noche recopilando aconteceres del último año, trasegando gintonics y separando alguna que otra pelea… ya os podéis imaginar, cada uno busca la fiesta como puede… La nuestra acabó, como no podía ser de otra manera, comiendo chorizo frito en Sicoro´s pub a las siete de la mañana.
Por delante una semana de fiestas y algo mucho mejor: la pre-fiesta. La pre-fiesta ya ha superado con creces a la fiesta en el nivel de diversión. Pasa con casi todas las celebraciones que se encuentran estandarizadas: tienen su sentido… pero son tan predecibles que pierden parte del encanto. Los días de pre-fiesta puede pasar cualquier cosa. Como te descuides acabas echando la segunda partida de la noche en un bar cualquiera con un cubata y una tapa de cecina y jamón. Ibamos por la cuarta mano cuando nos dimos cuenta de que habíamos quedado con Mitch y Gema, así que tuvimos que postponerla y zampar en vida la tabla de embutido berciano y apurar las copas para evitar perder dos amigos…. cosas de la pre-fiesta. (En serio… no hay mucho más que contar, y contarlo ahora seguro que no tiene nada de gracia, hay que estar ahí).
Y luego las fiestas en las que descubrimos que desgraciadamente, nos vamos haciendo mayores. Ya no se aguanta tan fácil una ronda de bodegas, unas poquitas horas de sueño, el partido de solteros contra casados (con los mejores exponentes de la soltería jugando con el enemigo) y una noche entera sin dormir incluyendo la ronda de petición de huevos.
De todo esos días aconteció, me quedo con dos momentos:
1) Gorilas y Cecinas tirando pelotas en la tómbola de los muñequitos. Muy pocos consiguieron premio y me quedo con las ganas de saber la comisión que le pagó el gitano a Pepelu por provocar a los potenciales tiradores como este menda malgastó nueve euros para nada….
Me hizo pensar que un año más estamos juntos. Nos conocemos desde la infancia, nos hemos visto crecer y la verdad es que no hemos cambiado tanto.
2) Un brindis en la ronda del ponche en frente de la casa de Travieso. Con todos los quinces de agosto en los que yo le vi batirse el cobre, esta vez era la primera vez que no estaba. Qué menos que rendirle honores ante el lugar del que siempre salió para ofrecernos un cacho de roscón y un aguardiente de arándanos a las diez de la mañana. Una reflexión dura a la par que reveladora que nos deja la memoria de don José: la vida pasa para para todos. Mejor haríamos en disfrutar de ella.
Me vi obligado a interrumpir bruscamente el último día de fiestas para hacer 800 Km en el mismo día y asistir en la parroquia de la Divina Pastora de Madrid al enlace de Khalid y Bárbara (como decíamos, la vida va pasando…). Los comprimisos del día siguiente de nuevo en el Bierzo impidieron que degustara el vino abundantemente y me quedara al baile.
Bembibre-Noceda-Barco-Villar… qué rápido pasa el tiempo en vacacaciones. Dos días más cargados de planes y viajes y de vuelta a Madrid medio zombi. La ciudad se vuelve un terreno inhóspito. Tienes que mirar si viene alguien para cruzar una calle, hay gente por todas partes, hace un calor del infierno… definitivamente yo todavía no estoy aquí. Y es que unas vacaciones pueden dar tanto de sí que hasta incluyen una semana de trabajo. Eso sí… ocupé todas las tardes en dormir.
Y el fin de semana siguiente era San Bartolo en Noceda, y como no, hubo que ponerle traca final al mes de fiestas. Lo dicho, de las que menos esperas, en las que mejor te lo pasas.
En Madrid hace buen tiempo. No hace demasiado calor y el verano no se ha acabado todavía. Aún hay ocasiones de ir de pateo a la sierra, de patinar en el Retiro, de empezar a correr para quemar los kilos de roldo ganados al aire en los últimos dos meses. Por primera vez en varios años me vuelve a gustar mi trabajo, así que no lloro. De depresión vacacional nasti del plasti. La vida sigue siendo divertida. Se acaba el verano, si… pero ya llega el otoño.
It’s the middle of summer and I’m chilled to the bone
There’s holes in my shoes where the rain comes in I’m sitting on top of the world