Archive for October, 2006

Atraco en Cadiz

La ciudad de Cadiz sigue siendo una de mis asignaturas pendientes dentro de la Peninsula Histerica. Me valen todas las cosas que he oido y todo lo que me ha contado Laurita sobre la ciudad.
Me ha encantado la historia que hace unas semanas escribia en El Semanal Arturo Perez-Reverte. No se la pierdan.

3 comments October 25th, 2006

Producciones cinematograficas

Ayer me pase por el Irish Film Institute para ver una pelicula que habia visto en el programa hace tiempo Shanghai Dreams, del chino Xiaoshuai Wang.
Shanghai Dreams Cuenta la historia de las familias que fueron desplazadas en China durante los años 60 y 70 desde las grandes ciudades para trabajar en el interior del pais. El desarraigo que sufren sus familias, y sobre todo el de sus hijos, que son considerados de un lugar que apenas han visto en su vida, y al que sus padres siguen soñando con volver. Es una historia que habla de los conflictos generacionales, de la tierra a la que uno pertenece, del amor, del engaño. Y es sobre todo muy autentica. Si estas fuera del circuito cinematografico comercial, muy recomendable.

Pero si no sabes estar fuera del circuito cinematografico comercial, no se te ocurra ir a ver una obra como la que fui aver la semana pasada al teatro Project: Una produccion britanica titulada “Product”.
ProductEn ella un director/guionista/productor (no queda muy claro cual es su rol) empieza realizando un casting a una actriz que, segun su parecer, tiene futuro como estrella. Comienza a hacerle preguntas pero nunca le deja responder, el mismo se responde. Asi durante 60 minutos en los que la actriz de serie-B con aspiraciones de gran estrella no abre la boca ni una sola vez. El productor la elogia y luego la insulta, la ignora mientras habla consigo mismo… durante todo ese tiempo va explicando el guion para el que quiere a la actriz: “Mohammed and me”. Una sordida historia en la que frivoliza hasta el extremo con el terrorismo islamista, hasta el punto en que la protagonista se enamora de un terrorista despues de que su antiguo novio muriera en las Torres Gemelas.

La obra esta cargadisima de ironia inglesa, no siempre facil de entender, pero el mensaje que subyace es que para hacer una pelicula de exito no hace falta ni tener una buena actriz ni un buen guion, ni un mensaje que entregar al publico. El viejo lema del “pan y circo”. Solo hay que darle un buen espectaculo cargado de topicos y sera un triunfo seguro. El productor ya tiene su “producto” y ni si quiera ha oido una palabra de su boca.

La prueba de que tiene mas razon que un santo la podeis encontrar en la inmensa mayoria de las salas de cine.

2 comments October 20th, 2006

La consultoría es así

Entre el otoño del 2005 y el verano del 2006 estuve trabajando de forma continuada en un único proyecto. El pico de trabajo lo alcanzamos allá por el mes de diciembre, cuando llegamos a ser unas 18 personas solamente en la oficina de Madrid. Fuimos haciendo entregas y el grupo se fue reduciendo. Cuando llegó el verano y empezaron las vacaciones nos fuimos separando y al acabar el verano la mayoría nos hemos dedicado a otros quehaceres.

El equipo

Pero fue sin duda un año reseñable en cuanto a las relaciones personales que he mantenido en el trabajo, que en este entorno, no suelen ser demasiado buenas, salvo honrosísimas excepciones.

Este es un trabajo en el que no hay nada seguro. Ni si quiera el sitio donde te vas a sentar al día siguiente. En cualquier momento te pueden llamar para decirte que te esperan en otra oficina al día siguiente o en otro país al cabo de tres días. Por eso yo nunca he tenido ni un miserable archivador en las oficinas en las que he trabajado. Solo un bote para los bolis y el cepillo de dientes.

EquipoEste proyecto fue diferente. Estábamos sentados en dos mesas grandes. En la nuestra llegamos a ser unas diez personas. Y hay una época que los que estuvimos allí sentados nunca olvidaremos. Arranz, Esther, Fede, Khalid, Pujol, Luis, Toni y alguno otro que caía de rebote. En la mesa de atrás teníamos a Sonia, a la tratábamos de atraer a nuestra fiesta pero que no nos responde porque en el trabajo siempre está demasiado concentrada. A pesar de tener que currar como energúmenos nos pasábamos el día descojonados de risa compartiendo los vídeos del YouTube, y los juegos chorras esos, que están hechos para picarte y conseguir más puntos que tu compañero. Nos puteámabos mazo por el messenger e implantamos la costumbre de traer muñecos de peluche cada vez que alguien tenía que viajar a Canadá. Así llegaron desde el otro lado del charco Wachovio, Poddy, El Perrillo de la Pradera y la ardilla aquella que no me acuerdo cómo se llamaba y un castor que nunca llegó a tener nombre. También sacamos el himno del proyecto, que era una versión del Opá!!. El título era Oh! Paul!, yo vi asé un roll-out y estaba dedicado a Paul Obroki, jefe de infraestructura.

Las princesasSupongo que cosas como estas son de lo más común para quienes llevan mucho tiempo trabajando con la misma gente. Pero en este oficio y en esta compañía no son cosas que veas muy a menudo. Normalmente parece que todo el mundo se vigila como si se supiera que entre los presentes hay un espía. Tal es así que hasta alguna vez hubo quien nos dijo que no trabajábamos demasiado porque nos pasábamos todo el día riendo. Yo pienso que si en general no eres capaz de ir a trabajar con alegría, casi mejor te quedas en casa. Muchas veces la alegría no pasa de las once de la mañana, pero bueno… al menos salir con ella de casa, ¿no?.

También hay que decir que en este grupo había gente realmente buena. Y que uno de los jefes que tuvimos era un auténtico crack. Aprendimos mucho unos de otros. Tanto cuestiones técnicas como otras más operativas.

A lo largo del verano, David se fue a otro cliente, Fede estaba de baja por una caída que tuvo con la moto, Luis y Esther dejaron la empresa, Khalid se fue a París, Marta dio a luz y sigue de baja, yo me he venido a Dublín y Arranz se ha quedado en la oficina comiéndose con patatas todos los marrones que dejamos abiertos antes de irnos de vacaciones.

El equipo de modelosPor eso a mediados de setiembre quedamos todos una noche para tomarnos unas cañas y lo que se terciara después, que sin duda se terció. Fue una mezcla de celebración y despedida, pues ya sabemos que jamás vamos a volver a coincidir todos juntos. Lo pasamos de puta madre y por supuesto prometimos seguir en contacto, cosa que no creo que sea difícil de cumplir.

La consultoría tecnológica es “asín”. La mayoría de los clientes para los que trabajamos son de lo más rígido. Les cuesta mucho cambiar las cosas aunque sepan que las están haciendo mal. Nosotros somos como el aceite que hace rueden las piezas del motor. Sólo que para un motor de 2000 centímetros cúbicos suelen hacer falta cuarenta o cincuenta litros de aceite. Eso supone cambios y más cambios. Flexibilidad en los horarios, en los desplazamientos y en los conocimientos a adquirir.

Y por eso es tan difícil encontrar un grupo tan selecto como el que tuve la suerte de poder trabajar el año pasado. Los que estuvimos sentados en aquella mesa lo sabemos.

Me ha costado casi un mes ponerme a escribir este artículo, y a ello me ha ayudado recibir las fotos de manos de Esther, que se lo agradezco un montón.

A todos vosotros, donde sea que estéis en este momento os deseo mucha suerte, y espero que en cualquier esquina de la vida nos volvamos a topar.

2 comments October 19th, 2006

Cosas que siempre esperan en Noceda

Zampando en vida

El pasado viernes por la tarde me subí a un avión en el aeropuerto de Dublín con destino a Madrid y no tardé en quedarme dormido porque los días anteriores no había dormido casi nada. Cuando me desperté y subí la contraventana empezábamos a sobrevolar la Península Ibérica. Me encontré con la maravillosa estampa de la desembocadura del Bidasoa, con la playa de Hendaya a un lado e Irún y Fuenterrabía al otro, y más allá las primeras estribaciones de los Pirineos. Cuarenta minutos después llegaría a Barajas donde mi gran amigo Buach me estaba esperando para salir pitando camino de la Sierra de Gistredo. Sin embargo en ese momento había un montón de cosas que yo ignoraba.

En agosto pasado, el Doctor Alvarakez me contó que en otoño pasaría un par de meses trabajando en un hospital de Madrid, pero yo no recordaba las fechas. Ignoraba que el viernes pasado ya llevaba dos semanas en la capital.

El último contacto que tuve con Xelu fueron los sms de felicitación de cumpleaños que nos cruzamos en setiembre, con apenas 5 días de diferencia. Ignoraba que llevaba un brazo escayolado y que le quedan menos de tres semanas en Madrid porque se va a trabajar a Ponferrada.

Unas horas antes había llamado a Juanjo, que se suponía que estaba en Noceda desde el martes para felicitarle su 28 cumpleaños. El “apagado o fuera de cobertura” de su Vodafone me hizo afianzarme en mi sospecha, ya que en Noceda no tiene cobertura el operador de color rojo. Ignoraba que en aquel momento estaba durmiendo en mi casa de Lavapiés la cogorza de la noche anterior, con Conrad al otro lado de la cama y Buach en el sofá haciendo lo propio.

En Madrid estaban pasando muchas cosas y yo no me estaba enterando de nada. Por eso cuando estaba esperando la maleta y llamé a Buaaaaaaaach para ver si estaba en posición para recogerme, me hizo dos preguntas y una afirmación que me dejaron boquiabierto. La afirmación era que estaba esperándome en el coche con Brakez. Las preguntas, que si estaba ya con Juanjo y con Xelu, y que cómo de grande era mi maleta. La conclusión inmediata era que los cinco teníamos que recorrer en Il Fenómeno los 378 kilómetros que separan Madrid de Noceda. Para que os hagáis una idea, Xelu es el más pequeño de los cinco. Mide unos 185 centímetros y debe pesar más de 90 kilos en canal. Il Fenómeno es un Seat León de línea deportiva. Bastante lejos de ser un monovolumen familiar.

El encuentro en la T4 fue cojonudo. Mi sorpresa fue mayúscula y mis temores confirmados. Teníamos que ir los cinco en el coche acompañados de todas las maletas, unas cajas de uvas, un balón que tenía Buach en el maletero (y con el que aprovechamos para dar unas patadinas antes de subirnos). No había tiempo que perder. Había que llegar a casa a cenar.

No paramos de hablar y de descojonarnos en todo el viaje. La primera parte la utilizamos en ir poniéndonos al día sobre los últimos acontecimientos de nuestras vidas. Poco a poco me fueron sacando de mi ignorancia, explicándome el alineamiento de planetas que había sucedido para vernos los cinco dentro de aquel coche. Los que íbamos atrás ensayábamos cambios de postura de nuestros espinazos cuando el dolor de rabadilla se hacía insoportable.

Hicimos un stop-and-go a la altura de Tordesillas, momento en el que Xelu aprovechó para comprar dos bocatas que zampamos en vida al lado del coche. Tortilla y jamón serrano que pasaban de mano en mano. A la segunda vuelta ya sólo quedaba el currusco del pan. Unas galletas de chocolate y un trago de Fanta naranja y a correr. En la conversación no se podía meter una palabra ni de canto. Cuando a alguien se le ocurrió que había que llamar a casa para decir a qué hora llegábamos, cuatro de nosotros cogimos el teléfono a la vez y hasta esas conversaciones se cruzaban.

La entrada triunfal por la avenida de Los Campos se produjo a eso de las 23h. Nos citamos más tarde en el bar de Toño. Dejamos a Xelu en San Isidro y yo me despedí del resto en la calle La Parada.

Por primera vez en dos meses volvía a cenar con toda mi familia. Olguita tenía un caldo que estaba para chuparse los dedos. Y una empanada que pa que te voy a contar. Ni que decir tiene que me puse como el tenazas. Luego nos quedamos hablando hasta las mil y yo ya veía que no iba a encontrar la manera de salir de casa. Cuando me iba a acostar vi un mensaje de Buach que me decía que estaban en Tono´s, así que saqué fuerzas de flaqueza y me acerqué. Ya estaban saliendo así que nos hicimos con un buen surtido de pipas y nos fuimos a pasear por el pueblo. Llegamos a casa a las 3.30h de la mañana. Las estrellas empiezan a brillar de verdad cuando va llegando el invierno, pero todavía no hacía tanto frío como para no permitirte levantar la cabeza para mirarlas. Fue maravilloso.

El motivo principal de mi viaje a Noceda fue la reunión que tuvo lugar en Colinas del Campo de Martín Moro Toledano el sábado a la hora de comer. En el restaurante “La Cantina” nos reunimos al calor del buen vino y una comida exquisita una serie de personas para charlar sobre un proyecto que tenemos entre manos.

El caso es que estuvimos allí media tarde, entre la comida los cafés, los chupitos y los puros. Sentados en la terraza al lado del río, oyendo como el agua choca con las piedras y hablando de nuestras cosas… pura poesía!!!

Al acabar nos dirigimos a Quintana donde ya nos habían invitado a comer roscón y a beber vino. Saliendo de Colinas nos habíamos encontrado a Lumy y a Sheila que habían venido a vernos y también se unieron a la fiesta. Aquello era un no parar de casa en casa, siendo agasajados allá donde íbamos. Si hay algo que no tiene parangón entre la gente del Bierzo es su hospitalidad. Si alguien lo duda, le desafío a que lo pruebe.

La arrancadera de la tarde la tomamos de vuelta al bar de Toño citándonos para la partida de la noche, en la que tuve la fortuna de enfrentarme de nuevo a la terrible pareja Buach-Lumy, a los que cada vez me divierte más ganar. Sentado enfrente tenía a Jesús, que es un seguro de vida cuando tiene buenas cartas porque no arriesga una ni de coña. En honor a la verdad hay que decir que perdieron con orgullo porque tuvieron muy malos juegos, pero aún así consiguieron mangar ocho manos, lo cual supera su media de seis por partida.

Rodaban las cervezas y los cubalibres por la mesa tras los golpes de petes, arrastres, “uaahhaaahhhaa” y “agacha el rachoncín”. Como Lumy también tiene la mano escayolada no puede petar en condiciones. Creo que eso le minó la moral. Bueno, eso y que Buach no paraba de pisarle las subastas: “Una de dos, o paso o te tiro las cartas al morro”.

Sin embargo fue el menda lerenda el que protagonizó el mango más estrepitoso de la noche. Soy postre y me dan un ocho. El ocho de oros, nada menos (tengo un ocho, Joe…. Tengo un ocho!!!!), además de un tres de baraja, un tres pelao y una sota. Lumy es mano y marca un tres, ochenta y una. Jesús dice que le lleva el as, noventa y una. Buach pasa. Si Jesús le lleva el tres del as significa que lleva tres ases y con eso y mi ocho se pueden hacer 170. No lo dudo ni un instante. Son de poner. 170, triunfo oros. Luis sale de espadas, mi tres de baraja. Jesús juega el as, Buach no falla y yo cargo el tres y peto porque tengo el rey. Jesús vuelve de espadas. Mierda, no tiene triunfo. Buach sube con el seis. Yo tengo el siete y el rey. Qué hago??? Si le doy el rey y Lumy falla se salen. Si le doy el siete y tiene la sota me hace la baza y se salen…… ahhhhhh!! Me la juego a que no tenga triunfo porque tengo cinco yo. Juego el rey. Lumy falla con el siete de oros y hace los cuatro tantos del rey. Suficiente para mangar. Apuntó para ellos. Aún así les toco pagar.

En la mesa de al lado, Brakez, Cuellar, Xelu, Sheila y Juanjo jugaban al chinchón. Y cuando nosotros nos levantamos de la mesa ocurrió un hecho que no tiene precedente en la historia de los gorilas: Lumy tuvo que esperar a que Sheila terminara de jugar la partida. Si no lo veo no lo creo. Bueno, así nos da tiempo a tomar otra. Salimos camino de Bembibre a eso de las 2.30h. Mari ya tenía ganas de empezar a barrer.

En Bembibre más de lo mismo. La verdad es que la mayoría de los antros me parecen un infierno. Pero la gente que te encuentras es cojonuda, la verdad. Empezamos en La Reserva chupando unas cervezas de tranqui. Nos echábamos de menos y se notaba que queríamos hablar. Además ahí ponen muy buena música aunque es un bar que está fuera de nuestro circuito habitual, solemos ir con “La Juventud” ya que es su bar de referencia en Bembibre.

En el Collins me encontré con las siempre geniales y maravillosas hermanas García Álvarez. Aunque con Dinusqi no pude hablar mucho, con Eva estuve hablando un rato de la hostia y me da que esa conversación no ha terminado todavía: Que sepas, amiga, que me acuerdo de todo lo que dije y que lo ratifico punto por punto. Por supuesto, Vero y Nuri no andaban muy lejos. Luego estaban los fijos: Mingui, Cachorrín acompañados de sus respectivas, Nogaledo y mis paisanos de Villar, Matilla y Bipo, Ross, en fin… la gente menuda de Noceda que aunque pasen mil años nos seguimos encontrando en los mismos bares. La primera pregunta que me hacen todos cuando me ven es “¿dónde estás ahora?”. Antes me sorprendia, pero ahora ya tengo preparada la respuesta antes de que me hagan la pregunta. Dependiendo de las ganas que tenga de dar explicaciones digo la verdad o no.

La noche se pasó volando y cuando quise darme cuenta estábamos en El Mejillón ronchando unos bocatas. Ufff…. A mi no me entraba ni una miga de pan en el estómago así que pasé. Bueno, pasar pasar…. Algún mordisco sí que le di a alguno.

La mañana del domingo, como se imaginarán, en la cama. La rutina de estos fines de semana fugaces. Cocido de Olguita (hay que ver mamá… es que en la cocina no hay una cosa que hagas mal!!) que viene fenomenal para hacerle de fondo al estómago. Luego la maleta (que ya casi nunca deshago completamente), el cafetín, esta vez sin partida, y la despedida en La Parada. Esta vez si que fue un momento triste de verdad. Allí estaban Ana y Marcos, Lucas, Antonina, Cuellar, Olguita y los vecinos que pasaban de un lado para otro. Y por supuesto los cinco osobucos que nos teníamos que volver a meter en Il Fenómeno. Que pena da siempre despedirse de Noceda. Aunque sea en un viaje como este en el que casi no te ha dado tiempo ni a llegar.

Este verano me decía Buach mientras caminábamos por La Parra: ¿Te imaginas si viviéramos aquí? Llegar de currar y echar la pequeñina, “uahhhaaahhaaa”. Joder… ¡sería la hostia! Algún día, amigo mío, algún día…

Salimos de nuevo camino de la A-6. El atasco fue monumental. Ya en Tordesillas estábamos parados. Tuvimos que hacer más de una parada técnica para que no se le acumulara el trabajo a los riñones y para que los de atrás pudiéramos cambiar el lado dolorido de nuestro cuerpo. Tardamos como seis horas en llegar a Madrid. Un horror. Eso sí, tuvimos tiempo de hablar de lo divino y de lo humano. Y por supuesto de soltar una sarta de gilipolleces que no está en los escritos.

Después de dejar a Xelu en Carabanchel teníamos que pasar por Lavapiés a coger unas cosas que Juanjo había dejado en casa. Para cualquier viajero hambriento, pasar por la calle Ave María significa parar en el Kurdistan a zampar un kebap en vida. Eso si que fue zampar. Desde que el kurdo dejó los platos en la mesa no se oyó esta boca es mía. Diez minutos después allí no quedaban ni las farraspas.

Brakez se fue al metro y Juanjo y Andy hacia Alicante. Aún les quedaban unas horitas. Buen viaje compañeros. Y como siempre… ¡hasta la próxima gosadera!

Yo aún tuve que sacar a Alberto de la cama para recoger de su casa unos trajes que Cris me había llevado a la tintorería. Si los amigos me empiezan a cobrar de golpe todos los favores que me están haciendo en los últimos meses me quedo en números rojos. Al menos así pude ver a Alber, ya que parte del resto del equipo de Lava, se había desplazado a Vigo este fin de semana. La verdad es que también los echo mogollón de menos. Me consta que ellos a mí también.

Todavía me quedaba la parte más dura. Era la una de la madrugada cuando llegué a casa y aún tenía que planchar la ropa y hacer la maleta para las próximas tres semanas. Y no podía ni abrir los ojos. Me acosté a las 3.30h y me levanté a las 6.30h.

Me subí al avión medio zombi y me quedé dormido antes de que despegara. Cuando me desperté ya estábamos en Dublín. Cogí un taxi y me fui a currar.

Han pasado ya dos días y todavía no se me van de la retina algunas de las maravillosas imágenes que han tenido la suerte de ver estos ojitos. Mi cuerpo tampoco se ha recuperado del todo del tute que me he metido. Ha sido CO-JO-NU-DO.

P.D. Lo siento pero entre todas las cosas citadas me ha sido imposible hacer fotos. Si alguien las tiene y me las pasa las pongo.

[Actualizacion] El doctor Alvarakez ya ha colaborado con alguna foto.

5 comments October 18th, 2006

Tiempo de reencuentros

Este fin de semana lo he dedicado ha hacer de guía turístico, gastronómico y nocturno en Madrid para las mellizas Schwonke. Hemos tenido la ocasión de comprobar cómo el tiempo pasa para nosotros. Afortunadamente para bien. Esperemos que para la próxima pasen menos de seis años y el tiempo cuide de nuestros cuerpos, que por lo que veo las almas las seguimos teniendo bastante a salvo.

¡¡Gracias amigas!!

Kathi, Pablo, Connie

3 comments October 11th, 2006

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