La guerra verdulera
Sobrepasado ya el equinocio de setiembre, y después de tres semanas de curro, creo que ya podemos dar el verano por concluido. Y concluida la temporada estival ha llegado el momento de elegir la canción del verano.
Este año he pasado mis vacaciones casi íntegramente en Noceda, rodeado de los amigotes. Y claro, quieras que no… tantos días en el ambiente nocedense de agosto hacen que a uno le salga el lado más gorila de su sensibilidad.
Es por esto que el temazo elegido para encabezar la banda sonora de este verano no puede ser otro que La guerra verdulera, que el trío catalán La Trinca publicó en 1985.
Este tema ya sonó hace algunos años con cierta fuerza por la Sierra de Gistredo, en el viejo radio-cassete del Johnny 5, aquel Renault-11 que Little Kastorcillo heredó de su hermano Mandrilín (y que yo una vez, por cierto, casi le quemo por las cuestas de Barakaldo). Pero fue este verano cuando la canción se hizo realmente popular entre los gorilas.
A mediados de julio, mi gran amigo Buach me pide que tire un poco de e-Mule para hacerle una selección de las canciones para tener en un CD en el coche. Me deja manga ancha para elegirlas, pero a su vez impone alguno de ellos. Entre los requeridos figura “La guerra verdulera”. Después de varias semanas tomando nota de las canciones cuando me voy acordando, le grabo el cd de marras el mismo día que el aparece por Lavapiés con las vacaciones recién estrenadas.
Si yo hubiera sabido las vueltas que iba a dar ese cd en el Seat León quizá la selección hubiera incluído algo más de variedad. Cada vez que nos subíamos al coche escuchábamos el disco una y otra vez. Y cada vez que llegábamos a “La guerra verdulera”, la volvía a poner otra vez. Tengo asociado el recuerdo de esa canción a bajar a Ponferrada de cortos, a ir a San Justo a buscar a gente para jugar al fútbol, a quedar “enraizaos” en el bar de la plaza de San Román hasta las seis de la mañana cuando sólo nos quedaba una hora para salir camino del Catoute… tantas y tantas veces que yo casi acabé aprendiéndome la letra.
Pero si hay un momento irrepetible al que le puso música esta canción fue a la noche de la ronda bodegas de Robledo, la noche del cumpleaños de Dina. Aquel mismo día el Kastor había aterrizado en el pueblo, y a Buach le faltó tiempo para ir al coche y disfrutar con su “mentor” de su añorado tema. Después de escucharlo tres veces volvieron donde estábamos el resto de gorilas y se cantaron el tema de principio a fin con una dance performance incluída. No sé si sería cosa del “chamusqué le camión” o de los varios gin-tonics que ya llevábamos encima pero a mi me llegó a doler el espinazo de tanto reírme.
Alguna semana después, pasadas ya las fiestas de San Bartolo, me quedé dos días más en Noceda, con la única compañía gorilil de Uli a partir de las 20h, cuando salía de trabajar. Recibía y enviaba llamadas y sms. Kastor ya estaba en Bilbao, Buach en Alicante, Pepelu en Sestao, Tonotou en Barcelona, Lumy en Valladolid, Xava en Valencia y la lista sigue y sigue…
No me quedó otra que pensar eso… que así es la diáspora nocedense. Que a todos nos gustaría pasar todo el año juntos, pero que estos son los caminos por los que nos lleva la vida.
Pero en uno de aquellos días, recordando como apenas un par de días antes todavía estábamos todos juntos, sí que recordé esos versos de La guerra verdulera:
El calabacín va a Berlín
el melocotón va a London
la escarola va a Liverpool
y la berenjena a Estambul
No sé si nuestra produnda identidad rural puede valer para que sirva la metáfora verdulera, y ninguno de nosotros/as nos hemos ido tan lejos como Estambul. (aunque en mi caso se cambió el “Berlín” por “Dublín”… ¿seré yo el calabacín?) Pero sea como fuere… aquel fue un momento de separaciones.
Al menos sabemos que la distancia no separa nuestros corazones, y que tarde o temprano nos veremos en algún lao!!.
Por estas cosas y muchas otras, esta ha sido, para mí, la canción del verano. [escuchar]
Nota especial para la tranquilidad de Svenska: Mis gustos musicales no han cambiado en absoluto.
11 comments September 23rd, 2006
Después de un par de años sin deleitarnos con nuevas canciones vuelven por fin 

