The commitments
[Escrito el 11/09/06]
Cada mañana, en el camino desde el hotel en College Green hasta el IFSC paso bajo el puente del DART (el tren elevado que recorre Dublín de norte a sur) en el lugar que cruza el río Liffey.
No hay un solo momento en el que vea ese puente en el que no me acuerde de la fabulosa película de Alan Parker, “The Commitments”. Todo un peliculón que muestra una sociedad dublinesa que ya prácticamente ha desaparecido con el boom económico que ha sufrido la ciudad en los últimos diez años.
Alan Parker llegó a Dublín en 1988 e hizo lo mismo que Jimmy Rabbit, el protagonista de su película: empezó a buscar componentes para formar una banda de soul en los barrios del norte de la ciudad.
Jimmy consigue formar una banda totalmente rompedora sobre el escenario, pero un auténtico desastre como organización. No tengo intención de destrozaros la película, sólo recomendarla. Y si puede ser en versión original mucho mejor, porque algunos de los diálogos no tienen traducción posible (aunque tampoco están de más los subtítulos, porque hay algunos acentos totalmente incomprensibles). La banda sonora, por cierto, tampoco tiene desperdicio. Las voces de los intérpretes (que son los propios actores) son geniales. Ahí tenéis el e-mule para haceros con este par de joyas.

Sólo hay una escena que no me resisto a contar, y es la que sucede cuando el Dart cruza el puente antes mencionado: Una vez que Jimmy ya ha reunido a toda la banda, comienza a aleccionarles sobre la verdadera naturaleza del soul, mientras vuelven en el tren desde el local de ensayo. Todos se toman a coña lo que dice y el se esfuerza por convencerles de la pureza del estilo de James Brown con argumentos tales como que el auténtico soul que te sale de dentro te obliga a ser más honesto incluso que en el sexo. Todos los componentes están sentados en el vagón donde buenamente pueden, escuchando con atención las palabras de Jimmy y cuando parece que lo van cogiendo, el guitarra empieza a silbar y el bajista a tocar las palmas. Y entonces es cuando todos empiezan a cantar eso de:
Said to man at the railroad station,
I want a ticket, just for one.
He said “well, if you insist,
Where you wanna go, Miss?
Destination anywhere,
East or West, I don’t care….
Y es en ese momento cuando el Dart está cruzando el puente sobre el río con los últimos rayos del sol que le quedan al día. ¡Una escena fantástica!
Add comment September 18th, 2006

