Archive for December, 2005

Rockin’ around the world

De viajeSe acaba el año y entre las cosas que me he ido apuntando a lo largo del mismo están los lugares a los que me he ido moviendo a lo largo de este año, en el que he hecho más kilómetros que en cualquier otro en mi vida.
Generalmente los viajes te ayudan a situar las cosas que pasan en tu vida. Es como si en las imágenes que se fijan en tu retina se fijaran también tus estados vitales, tus sensaciones. De tal forma que el recuerdo de tal o cual viaje no se puede desligar de lo que sentía tu cuerpo en aquel momento.
Para mí este año ha sido una locura. Y aún no ha pasado el tiempo necesario para ver mis sensaciones reflejadas en los viajes. Pero seguro que ya llegarán…
Si me hubieran puesto un GPS en los zapatos a lo largo de este año, esto es lo que hubiese registrado.

1/1: Madrid
2/1: Chicago
11/2: Madrid-Alicante
14/2: Chicago
13/5: París
17/5: Noceda del Bierzo
23/5: Madrid
30/5: Chicago
19/6: Indianápolis, Indiana (EEUU)
9/7: Martinsdale, Montana (EEUU)
7/8: Madrid
11/8: Noceda del Bierzo
29/8: Río de Janeiro (Brasil).
4/9: Salvador de Bahía (Brasil).
5/9: Morro de Sao Paulo (Brasil).
11/9: Madrid
13/9: Chicago
14/10: Herrera de Caderechas (Burgos).
16/10: Madrid
28/10: Noceda del Bierzo
2/12: Alicante
11/12: Toronto.
23/12: Noceda del Bierzo

… y en casa una vez más espero encontrarme con mi familia, abrazar a mis amigos , cogerme un par de mocos y un año más, volver a escupir las uvas en el plato. No tengo pensado pasar muy cerca de ningún ordenador, así que es posible que pase unos días sin asomarme fuera de la cueva.
Disfruten de su tiempo libre, que es lo mejor que tienen estas fechas.
Un abrazo.

Pablo.

Add comment December 22nd, 2005

Hasta el año que viene

Comienzan las despedidas.
Empezamos a besarnos y abrazarnos deseándonos lo mejor para estos días tan especiales a los que yo les tengo tanta manía. Uno ni se da cuenta, pero en la agenda ya tiene la semana llena de compromisos varios para celebrar el último evento de lo que queda de año en lo que a la vida cotidiana se refiere.
En realidad muchas otras veces pasamos el mismo tiempo sin vernos y tampoco pasa nada. Pero esta vez hemos pensado en qué pena que no podamos tomar las uvas juntos, que cada uno ya tenía sus planes.
Pero aunque estos días son un verdadero coñazo para uno que disfruta mucho más de la vida cotidiana, que odia las aglomeraciones humanas, para alguien que nunca hace regalos de navidad, hay algo especial en los días anteriores a las navidades.
Supongo que de alguna manera sentimos que seguimos vivos, y que aunque el paso de los días no lo notamos demasiado, tener que cambiar de calendario, de agenda y acostumbrarnos a poner correctamente la nueva fecha (yo lo suelo conseguir a mediados de marzo, más o menos) son precisamente esas cosas las que nos hacen darnos cuenta de que el tiempo va pasando, y es lo que nos hace mirar hacia adelante y hacia atrás. Y echamos cuentas de lo que hemos vivido, y tratamos de estimar lo que nos queda por vivir.
Supongo.

3 comments December 20th, 2005

El inimaginable frío de diciembre

A volaaaaaaaaar!!!El pasado miércoles, justo despues de llegar a la oficina despues de un laaaaaargo puente, mi jefe me anunciaba así, en frío a las nueve y media de la mañana y con el primer café a medias, que aquel mismo domingo tenía que irme a Toronto. Él mismo se marchaba inmediatamente y todavía iríamos dos más. Una semana para un par de reuniones acerca de cosas de las que no tenía ni idea. Ya tenía los billetes sacados y todo. “Ala chaval… a volaaaaaaar!“.
Menos mal que solo era una semana. Y es que el tiempo aquí es absolutamente infernal.
El viaje más infernal todavía. La escala fue en Newark, Nueva Jersey, lo cual significa pasar por la aduana de los Estates otra vez más. Casi 19 horas desde la calle Ave María hasta el hotel Hilton de Toronto.
Al dia siguiente casi quince horas consecutivas de instalación de software. Non-stop. Cuando me levanté de la silla me crugía la espalda como los doritos. El resto de los días, tres cuartos de lo mismo: comida basura compartida con todos los compis en la sala en que nos metieron (un par de tíos de Nueva York, un chino de Minessota y algún que otro local), miles de horas soluccionando la instalación que los canadienses no eran capaces de sacar adelante y de las reuniones previstas hasta el miércoles no hicimos nada de nada.
De la oficina al hotel y viceversa. En la calle lo mínimo imprescindible: doce grados centígrados bajo cero te mantienen lejos de la tentación de salir a la intemperie. Todo lleno de nieve de hace varios días, si no semanas. La “mierda blanca” como dicen ellos. La verdad es que si que aburre. Y encima está tan dura que no puedes ni hacer bolas con ella.
Toronto desde la 1410 del HiltonEntre medias ha habído un par de cenas bastante interesantes a nivel profesional aunque aburridísimas a nivel personal (la vieja balanza que nunca consigo acabar de equilibrar). Y como no, una noche de pizza y copas a costa de la empresa con el resto de compañeros (unos 20 esta vez). Conclusión: un pedo como Alfredo.
Esta tarde, como las temperaturas han empezado a subir, ya ha dejado de hacer el frío suficiente para que empiece a nevar. Todos se han puesto como locos pensando en lo mal que se iban a poner las carreteras y casi nos han evacuado de la ofi. Así que de vuelta a casa y a currar desde el hotel. Por lo tanto, del Hilton no he conocido ni la sauna, ni la piscina, ni ninguno de esos supuestos lujos. Así que no pretendo dar envidia a nadie.
Uno piensa entonces si merece la pena atravesar un océano para estar metido cinco días en una oficina currando a destajo, haciendo el trabajo de otros, para volver a casa mucho más cansado de lo que se fue.
Pues no sé por qué pero sí… mola que te cagas.
Se aprenden muchas cosas por el camino. Y hay que ver la cantidad de cosas que aprende uno en esta vida…

1 comment December 16th, 2005

El placer de la manga corta en diciembre

Es casi una ley natural, o al menos una buena práctica para la salud mental, salir de Madrid al menos una vez al mes. Uno se conformaría con mucho menos de lo que la vida le ofrece en cuanto a estas salidas. Y es que la última ha sido genial.
Crucero por el MediterráneoAprovechando este extraño puente de diciembre, cambié el jueves festivo por el lunes y junté cuatro días libres que, Altaris mediante, pasé en Alicante junto a algunos de mis mejores amigos.
Cristina, Alberto y Mariano acudieron desde Madrid (aunque a Mariano, con eso de que tiene allí a Carol casi ni le vimos el pelo). Y allí nos esperaban nuestros anfitriones: Juanjo y Andy. En este contexto, estoy llamando anfitrión a quien nos proporcionó techo, cama y pantalla de plasma con colección de DVDs a mano. La casa está situada en la urbanización de Urbanova, a escasos 200 metros de una playa casi desierta que yo casi ni tuve tiempo para pisar.

La supervivencia fue garantizada por las comilonas proporcionadas por Lucía y Juan, los padres de Juanjo: Paella, peloticas de carne, magdalenas caseras, impresionantes entrecots a la plancha… bueno… ¡un festín!
El tiempo lo invertimos en lo que más nos gusta y mejor se nos da, que es pasar el tiempo juntos. Un par de noches de fiesta, copas, risas y bailes para el único que sabe de eso. Tuve el honor de conocer la discoteca Capitan Haddock, de la cual Juanjo es ahora copropietario, donde por cierto, sirven unos excelentes gin-tonics.

Nos vamos a Tabarca Nos vamos a Tabarca

El domingo con toda nuestra resaca nos hicimos a la mar para visitar la isla de Tabarca, a pocas millas en frente de Santa Pola. Quizá no fuese el día más indicado para subirse a un barco, pero resistimos los 25 minutos de tránsito templando los intestinos con estoicismo.
Tabarca es una islita rodeada de aguas totalmente cristalinas, de unos acantilados preciosos desde los que observar el mar en el medio del mar. Está medianamente explotada para el turistilla medio, lo cual, desde luego, no es una buena noticia. Pero sí que tiene una parte totalmente virgen, sin un solo ladrillo ni una gota de alquitrán, por la que merece la pena pasear y hacer algunas fotos (por supuesto haciendo el gamba).
De Tabarca volvemos
Pero a pesar de la juerga, las copas, las comilonas, el mar, el contacto con los espacios abiertos, el ambiente familiar en casa de los padres de Juanjo… los mejores momentos del fin de semana los pasé tumbado en el sofá con Juanjo y Andy comiendo pipas, con la tele puesta sin hacerle mucho caso, e incluso diría que sin hacernos mucho caso entre nosotros. Simplemente disfrutando de volver a estar juntos.

Alber Ossobuco

Tenía ganas de visitarles en Alicante. No nos reuníamos los tres desde el pasado verano en Noceda. El verano anterior, en plenas fiestas de Las Chanas, estábamos los tres en la plaza tomando cañas cuando Juanjo nos abrazó a las dos y dijo “Pablo, Andy, Juanjo… ¡qué buen nombre para un grupo de música!”. Hoy hemos hablado por teléfono para comentar las jugadas de los últimos días y me ha dicho: “Vuelven Pablo, Andy y Juanjo con nuevas canciones”.

Buach
Joe
Juanjo

6 comments December 10th, 2005

Brindemos con cava

Mi colega Nancy me ha enviado este texto, que aunque no comparto completamente, lo reproduzco fielmente.
Normalmente paso bastante de estas cosas aunque también me tocan bastante las pelotas muchas de las barbaridades que uno oye en los medios. Siempre he pensado que la mejor forma de que un perro deje de ladrar es no hacer caso a sus ladridos. Pero a veces oyes cosas (como a quien relata la historia que viene a continuación) que acaban por sacarte de tus casillas y decides que hay que hacer algo. Lo que hizo esta persona fue escribir lo siguiente:

BRINDEMOS CON CAVA

Anoche volvía yo a casa en metro, como a la una y media de la madrugada.
Era uno de los últimos trenes y el vagón iba con bastante gente, casi toda en silencio. Poco antes de llegar a mi estación, un señor de pie junto a la puerta comenzó a gritar: “Estas navidades, Sidra El Gaitero: para que se jodan Carod y Zapatero”. Lo repitió tres veces, sonriendo, posiblemente algo borracho. Unos jóvenes sentados algunos metros más allá rieron la gracia y uno de ellos incluso aplaudió. El resto del vagón, yo incluido, guardó silencio. Tal vez quienes no viváis en Madrid no os resulte una anécdota importante ni significativa de cómo están yendo las cosas. Pero yo, que ahora estoy por aquí, he tenido oportunidad de presenciar situaciones semejantes. El otro
día, en un chat de internet, apareció un plasta repitiendo una y otra vez el
mismo mensaje: “no compres cava”. No le di importancia. Le dije que se callara y se puso borde, pero el asunto no me preocupó. Tampoco me pareció grave en sí mismo el letrero que vi al día siguiente en un bar “castizo” del centro: “No vendemos cava”. Pero al final, todos esos detallitos, sumados,
fueron asustándome. La experiencia de anoche en el metro fue la gota que colmó el vaso.
Porque la sensación de anoche en el metro me parecía sacada de “Cuéntame”, o, mejor aún, de una serie de televisión que transcurriera en los primeros meses del 36. Era sórdida. Sentí impotencia. Aún hoy no me he perdonado no haber respondido “Tomad de postre crema catalana para que se jodan Rajoy, Acebes y Zaplana”. O algo similar. No me preocupan las pérdidas de la industria del cava. A lo sumo, me puedo sentir solidario con los efectos que un boicot pueda tener en los puestos de trabajo de dicha industria, donde hay trabajadoras y trabajadores que tienen opiniones de todo tipo sobre el Estatut. Carod y Zapatero sabrán defenderse a ellos mismos, supongo; tampoco me quitan el sueño. Lo que sí me preocupa, y mucho, es la penetración en cada vez más gente de los mensajes sesgados, populistas y demagógicos de la derecha más rancia y más rastrera sin que por nuestra parte, la de quienes estamos en esta otra mitad, no hagamos gran cosa para dar respuestas contundentes. Les estamos dejando el camino libre.

Mi única preocupación por la posibilidad de que ese boicot tenga éxito es a lo que se atreverán después. Tras los ladridos de la derecha casposa y ultraconservadora sobre los matrimonios de lesbianas y gays, sobre la reforma educativa, sobre el archivo de Salamanca, sobre el proceso de paz en el Pais Vasco … ¿a qué se van a atrever?, ¿qué es lo próximo que van a buitrear utilizando las pulsiones más primarias de todo un sector de población que por egoismo, por conservadurismo o por desinformación,
van a seguir sus mensajes con cada vez más rabia, más agresividad y más falta de respeto?

Os propongo que estas navidades compremos el doble de cava de lo habitual, de lo que teníamos previsto. Si sobra -aunque lo más probable
es que os lo bebáis todo, pillines- lo guardáis para el cumpleaños o el aniversario. Que no se note ni una décima de descenso en la demanda de cava. Más aún: que suba, que estas navidades se venda más que nunca. Y con ese cava, brindemos para que el año 2006 sea cuando la gente progresista volvamos a protagonizar movilizaciones y formas de autoorganización para cortarle el paso a esa piara (con perdón de los cerdos). Lo hicimos hace muy poco…¿os acordáis? Conseguimos sacar las tropas de Irak y echamos de la presidencia del gobierno al facha. Eso fue anteayer. No se te olvide. No te confíes que igual el 2007 será ya tarde. Manos a la obra.

Pásalo.

11 comments December 6th, 2005

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